Categoría: Extremadura

LOS BARRUECOS


Monumento Natural desde 1996, Malpartida de Cáceres

A las 11 a.m empezamos nuestra ruta por este maravilloso lugar, que tranquilidad….solo unos cuantos pasean a ésta hora evitando las procesiones…

Empezamos nuestro itinerario donde se juntan la ruta verde y roja, ruta que empieza en la charca de arriba. Aquí ya empezamos a observar sus grandes bolos de granito, de ahí el nombre de “los Barruecos”.

DSC_0041.JPG

Ruta del Barrueco de  arriba

DSC_0047.JPG

Bolo granítico

Bordeamos su orilla para seguir por la ruta verde que se une a la roja y nos encontramos restos de la historia no muy lejana…

DSC_0038.JPG

Molino

 

Éstas charcas son el refugio de cantidad de aves, encontramos gran cantidad de acuáticas  como garcillas, garzas, ánades, martin pescador….y  de rapaces como águila calzada, milanos, águiluchos cenizos, cernicalo primilla  ….situado entre dos grandes espacios naturales como la Sierra de San Pedro y los LLanos de Cáceres es utilizado por mucha de éstas aves como zona de caza.

DSC_0043.JPG

En nuestro recorrido también están presentes las plantas, la reina de éste paraje es la  retama blanca, otras especies menos presentes como el torvisco, la dedalera, el piruétano, eucalipto……

La reina  indiscutible de éste espacio es la cigüeña blanca, Malpartida de Cáceres está declarado como pueblo europeo de las cigüeñas por la gran cantidad que encontramos en sus alrededores, en los Barruecos éstas aprovechan los bolos graníticos para hacer sus nidos en lo alto.

DSC_0071.JPG

Más tarde tomamos la ruta verde, la que nos lleva al museo Vostell, éste museo fué creado por el artista alemán Wolf Vostell, y se encuentra en el antiguo lavadero de lanas.

DSC_0049.JPG

Ruta del Barrueco de abajo y Museo Vostell al fondo

Alrededor del museo aparecen esculturas de éste artista que se integran en el paisaje.

DSC_0050.JPG

Damos la vuelta para coger la ruta azul. No paran de impresionarnos la cantidad de formas que tienen las rocas que nos acompañan durante todo el recorrido.Nos encontramos con gran cantidad de personas que aprovechan el dia de descanso para buscar “criadillas” la trufa blanca, de gran interés culinario.

Tomamos la ruta azul en busca de una antigüa villa romana que había alrededor de Norba Caesarina y un conjunto de tumbas antropomorfas excavadas en las rocas. Sólo quedan los restos, pero se adivina perfectamente el tamaño de la villa.

DSC_0063.JPG

DSC_0065.JPG

Un poquito más adelante empezamos la ruta de los sentidos y los restos de un poblado Neolítico, donde podemos contemplar  pinturas y  grabados rupestres. También gran cantidad de rocas con formas muy diversas.

DSC_0057.JPG

DSC_0064.JPG

Peña de la seta

 

DSC_0062.JPG

Peña de la tortuga

 

DSC_0067.JPG

Restos de pinturas rupestres en el interior de la roca

DSC_0068.JPG

Pintura rupestre

 

 

Ruta de las Orquídeas en San Jorge de Alor


La Sierra de Alor y la población aledaña de San Jorge de Alor pertenecen a la comarca de los Llanos de Olivenza, al sur de la capital de la provincia de Badajoz, limitando con las dehesas de jerez y a muy poca distancia de la región portuguesa del Alentejo, a la que pertenecía hasta 1801, cuando pasó a ser española.

La Comarca de Olivenza está compuesta por 11 municipios. Es un territorio de carácter transfronterizo, que ha marcado el desarrollo económico, social y cultural de la comarca. Extensas dehesas constituyen hogar común para la ganadería tradicional y la fauna silvestre, salpicadas de antiguos castillos y pueblos encalados con la habitual arquitectura portuguesa. La raya hispanolusa, una de las fronteras más antiguas de Europa, le da una impronta peculiar a la comarca, con tradiciones e historias muy peculiares. El agua, gracias al Río Guadiana y al lago de Alqueva, es un gran aliciente de este territorio que tiene mucho más que ofrecer a los ecoturistas.

IMG_4298.redimensionado

Comarca de los Llanos de Olivenza desde la Atalaya de Sierra de Alor

La Sierra de Alor es un LIC (Lugar de Importancia Comunitaria) que se levanta a 600 msnm. Está cubierta por densas dehesas, garrigas de quejigos y fincas de olivares, algunos dedicados al cultivo ecológico, pertenecientes a la Junta de Extremadura. Su principal atractivo es la Rosa de Alejandría o peonía (Paeonia broteroi), que crece en la zona más alta entre los encinares y quejigares. Esta especie está protegida por la ley y está estrictamente prohibido recolectar cualquier parte aérea o subterránea de la misma. También es posible encontrar hasta 15 especies diferentes de orquídeas, entre ellas Barlia robertiana (orquídea gigante) o Orchis italica (hierba del hombre desnudo). Es también el único punto fuera de Extremadura en el que crece la protegida Ceratocapnos heterocarpa, una hierba rupícola de la familia de las fumariáceas que posee dos tipos de frutos de distinta morfología.

El viernes 25 comenzamos esta florida ruta. Las personas de la zona nos habían dicho que la floración de las peonías (Paeonia broteroii) este año se adelantaba con este invierno taaan raro que hemos tenido este año, pero resultó que los que nos adelantamos demasiado hemos sido nosotros: alguien ya había estado allí y se había llevado las primeras peonías abiertas (lo cual lleva una multa gorda), así que no pudimos disfrutar del precioso espectáculo floral.

Sin embargo, no nos fuimos con las manos vacías (o más bien las cámaras de fotos). En los caminos de la sierra, muchos entre olivares ecológicos, crecían multitud de orquídeas de distintos colores, tamaños y formas, además de otras muchas flores sorprendentes, como la meleagria (Fritillaria lusitanica) una gran campana a rayas rojas y verdes de la familia de los tulipanes.

Las jaras blancas (Cistus albidus, llamada así por el color blanquecino de sus hojas, el cual se debe al indumento peloso que las recubre) lucían sus arrugadas flores rosas. Las Fumarias oficinalis llenaban de rosas los pastos, y las peonías apuntaban con sus capullos la inmediatez de la primavera.

Muy pronto volveremos y podremos comparar el precioso paisaje, aún más adornado por las primeras peonías. ¡No te las pierdas!

 

 

Ruta de Aves por el Azud del Río Guadiana. Vegas de Badajoz. Extremadura


Ruta de Aves por el Azud del Guadiana en Badajoz.

Vegas Bajas de Extremadura

No muy temprano nos encaminamos al azud para ver cuántas aves se congregaban allí un día neblinoso como hoy. El chispeo primaveral y la ausencia de frío anunciaban un buen día de pajareo, ya que cuando llueve los pájaros suelen tener mejor pesca, algo que también saben los pescadores.

azud2

En las inmediaciones de la pequeña presa o azud que embalsa el río Guadiana a la altura de la ciudad de Badajoz, había numerosas gaviotas patiamarillas y algunas gaviotas reidoras, además de ánades azulones, alguna garza real, fochas y pollas de agua, y un simpático chorlitejo chico que merodeaba nervioso por la escala de los peces con su penetrante canto. Nos demoramos un rato en el observatorio para echarles unas fotos y emprendimos la marcha por la margen derecha.

Más adelante encontramos un árbol que sirve de dormidero a los martinetes: al menos una veintena de ellos reposaban entre las ramas de la orilla.

martinetes

Durante el camino nos sorprendió observar un ejemplar de morito. Más adelante nos encontramos en el camino con un profesor de zoología de la universidad que nos confirmó que el año pasado ya hubo constancia de 5 moritos en el azud, lo que nos hizo plantearnos si habíamos visto varios ejemplares, o varias veces al mismo ejemplar.

A nuestro alrededor salpicaban el aire húmedo los cantos vehementes de los ruiseñores bastardos, que asomaban y revoloteaban entre los labiérnagos y los fresnos que ya apuntaban las primeras hojas. Las tarabillas, descaradas, marcaban nuestra posición y se aferraban a ramas desnudas que sirven como estupendos posaderos.

Las fumarias y las silenes daban un toque de color a la vereda. Las espátulas, las garzas y los ánades nos sobrevolaban continuamente, haciendo del paseo algo parecido al juego de disparar a los patos que pasan, aunque esta vez, con la cámara fotográfica.

Ya cerca del final, un verderón y un verdecillo (especies emparentadas) cantaban entremezclados en la maleza; los cantos rasgados de los buitrones, que emiten mientras vuelan en trayectoria balística, los finos silbidos de los jilgueros, el canto explosivo del ruiseñor bastardo, los borboteos de las pollas de agua, el parloteo alegre de las golondrinas y el escándalo africano de los picos de coral formaban una algarabía primaveral, una banda sonora perfecta que anunciaba la nueva estación.

A %d blogueros les gusta esto: