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Iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción en Jaraicejo. Parque Nacional de Monfragüe. Extremadura


Iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción en Jaraicejo.

Parque Nacional de Monfragüe. Extremadura

Pocas veces un rompecabezas es tan difícil de componer. La iglesia de Jaraicejo tiene aspiraciones de estar entre las grandes y argumentos no la faltan.

Es un puzzle compuesto entre el siglo XIV y, principalmente en el XVI. La invasión francesa y luego la desamortización, casi acaban con el antiguo esplendor que tuvo.

Todos los datos nos invitan a pensar que el asentamiento humano no cobra entidad hasta 1284, 1288 y 1294 ,con la donación de Alfonso X a Gonzalo Godínez, la venta a Pedro Sánchez de la Cámara para finalmente acabar en manos de la ciudad y Obispo de Plasencia.

img_6763-1200x800En esos primeros veinte años se construye el castillo, con sus torres y murallas. La primera iglesia debe ver la luz en estos primeros momentos, pues en el documento  de 1294 ya dice expresamente que se den misas en “la iglesia de Plasencia y en la de Zaharicejo, que agora allí es hecha…”

De esta primera nave quedan poco restos. De su trazado sabemos bien poco, son muchas las reformas, añadidos o reparaciones que se han ido sucediendo y a fecha de hoy es complejo precisar cualquier detalle.

El siglo XVI va ser el que cambie definitivamente el templo, que se transforma en casi catedral. Las obras también afectan a la población, que se convierte en una tacita de plata que pretende ser el centro espiritual de la diócesis de Plasencia.

La iglesia es sí misma como un gran castillo. Sus dimensiones son imponentes:  según Madoz, mide 42 metros de largo, 17 de ancho y 25 de altura.Una osadía constructiva para el lugar que soño el gran ideólogo y mecenas de la obra: el Obispo Gutierre Vargas Carvajal.

Su obra traspasa la iglesia para llegar a la Plaza, el Convento y muchas de las casas de Jaraicejo. Su escudo, omnipotente, lo encontramos a cada paso, en cualquier parte.

Por fuera se aprecian corredores, estancias y otras habitaciones adosadas a la iglesia a dos alturas y que prácticamente la rodean. Pero por dentro se ve claramente como esta iglesia no sólo es una nave, sino que está aumentada por estas construcciones y otras que ya no están.

De esta manera los espacios se ensanchan considerablemente, accediendo a ellos a través de grandes arcos abiertos en los muros de las paredes. Incluso había una conexión directa entre la iglesia y el Convento que está a su lado.

Construyen o amplian hasta tres las entradas al templo. Todas muy parecidas, de estilo neoclásico con gran amplitud. Dos columnas decoran los lados y sirven de apoyo al triángulo que la remata. En el centro una hornacina con la Virgen María de protagonista en diferentes escenas. La puerta del mediodía está tapiada en honor de la Reina Doña Ana de Austria, su cadáver pasó una noche en la iglesia durante su traslado de Badajoz a Madrid en 1580.

Sin duda, necesitaba todo ese espacio para llenarlo de lo mejor de la mayor época de esplendor que haya conocido España. Casi todo el mobiliario, los ornamentos, los utensilios, ropaje, joyería y demás haberes han desaparecido.

En algunos casos sustituidos por otros de mucha menos relevancia y en muchos directamente sin nada que ocupe su lugar.

Aun estando semidesnuda, presenta una estampa de poderío poco frecuente y detalles del buen gusto con que fue pensada. Si imaginamos lo que ya no está; seguramente nos encontraríamos ante uno de los templos mas relevantes en su estilo de toda Extremadura.

Hay tres grandes tramos que dividen la nave principal, al que se adosa un ábside en la cabecera y que acogía un espectacular retablo quemado por los franceses en la plaza del pueblo. Hoy podemos ver uno mucho más modesto de estilo neoclásico. Lo que no podemos contemplar es el majestuoso órgano que colgaba de la pared, sujetándose en tres grandes ménsulas de piedra empotradas en la pared.

Los nervios principales de la estructura son de granito; tanto en las esquinas como en los nervios de las cúpulas, como en los arcos. Los muros son de pizarra, la piedra local, más conciencudamente hecha cuantro más abajo la miramos.

Las bóvedas que cubren el techo son una virguería de la arquitectura del momento. Hay tres ventanas en cada lado de estilo gótico, las vidrieras son recientes, de 1975, antíguamente hubo otras que se rompieron y durante mucho tiempo estuvieron tapiadas.

El suelo está enlosado con un ajedrezado blanco y negro muy bonito. Con filigranas, sobre todo en el encuentro con las lápidas de los señores que se enterraban.

El santoral local rodea el templo que preside una imágen de la Asunción de María, flanqueada por el Corazón de Jesús y la Virgen de Fátima.

En las capillas del costado derecho tenemos un grupo de vírgenes y santos: la Inmaculada, la Virgen con el Niño, un San José con el Niño y una imagen de Santa Teresa de Jesús, escribiendo el famoso poema que se puede leer en el libro que sostiene: “Aquesta divina unión… “

Encima de estas capillas se abren otros dos arcos para el palco de autoridades y desde donde el Obispo escuchaba la misa en lugar privilegiado. El interior despliega igual arte en muros y bóvedas que en resto del edificio.

Ya cerca del coro, en este lado, encontramos el baptisterio. Tiene una pila bautismal excelentemente bien conservada. Muy originalmente pintada con colores que destacan los volúmentes finamente esculpidos.

En dos capillas del lateral izquierdo se guardan imágenes del Santo Cristo crucificado, otra virgen y la muy querida Virgen de Santa María de los Hitos, que tras la última restauración se quedó sin el aspecto medieval que tendría.

En este mismo lado, hacia los pies de la iglesia hay dos monjes. Amén de las esculturas utilizadas en los pasos de Semana Santa.

Sobre las capillas hay una cruz de nudos latina rodeada por la siguiente inscripción: ESTA SEÑAL DE LA CRUZ SERA VISTA EN EL CIELO QUANDO EL SEÑOR DE LA LUZ VINIERE A JUZGARNOS.

Sobre la puerta de entrada, hay una inscripción que dice así: SE LUCIO ESTA I/GLESIA AÑO 1795/ SIENDO CURA Y VICARIO/EL SEÑOR DON ANTONIO MARTÍNEZ OLIVA.

En este lado hay un mausoleo que merece la atención. Con tiene los restos del cura de Jaraicejo fallecido en 1576, D. Antonio Cabañas, pero entorno a él hay muchas dudas. Todo el es de granito muy bien trabajado. Tiene un escudo de granito con los símbolos papales en la mitad izquierda y una banda en la derecha. Está flanqueado por pinturas en la pared: un dragón a cada lado y un águila en la parte superior. Debajo una fecha 1576.

El diseño del conjunto es de lo más fino, no exento de detalles presenta cierta sobriedad. El arco con once ángeles remata la parte superior, el fondo de este arco está decorado con egrafiados de ángeles y la cruz del calvario. La cama esta compuesta de grandes losas de granito, la tapa superior tiene doble cruz. Las losas del cierre frontal están rotas, señas de que el sepulcro ha sido profanado.

El Coro Mayor es muy alto, para ir a juego con la iglesia. Tiene tres arcos de estilo neoclásico, a modo de los antiguos romanos.

Por encima hay una inscripción que nos dice del final de este inmenso proyecto:

ESTA OBRA SE ACA/BO AÑO 1588. SY/ENDO BYCARIO / EL BLLe. IVAN DE/LAZERCA Y MA/YORDOMO XPO / VAL GARZYA / EL BYEIO. LAUS DEO.

 

Ruinas del Convento de los Agustinos en Santa Cruz de la Sierra.


Ruinas del Convento de los Agustinos

Santa Cruz de la Sierra.

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Antes del Convento, en el lugar se sucedían fenómenos extraños de luces y sombras entre destellos que salían de la tierra o asomaban por la sierra…  Incluso el Obispo de Plasencia, sobre el año 1786,  tuvo un encuentro con ellas, y tres meses estuvo esperando en el Convento a que Dios le declarara su voluntad.

En el pueblo, personas de toda credibilidad aseguraban haberlas visto varias veces. En 1633 en la Historia de Mérida se cuenta como “de ordinario se ven unas luces milagrosas, y se entiende son señales de que allí están escondidos algunos cuerpos de santos, pues otras semejantes luces se han visto adonde había cosas de este género”. Hay testigos que afirman haberlas visto de noche; en invierno o verano las luces se siguieron viendo junto al convento o en lo alto de la sierra, concretamente dan la fecha de mediados de julio de 1743 para uno de los avistamientos.

img_5378-1200x800Pero lo que más afectaba a la población era la existencia de un pozo cavado a pico, sus aguas milagrosas alcanzaron gran fama por las propiedades medicinales que disfrutaba, especialmente por sanar viruelas. Otra característica era la capacidad de pasar de estar completamente vacío a llenarse completamente en apenas unos segundos, venían gentes de partes remotas del reino buscando la curación, incluso del vecino reino de Portugal.. Algunos papeles dicen que brotó poco antes de la llegada de los frailes. También, antes de la llegada de éstos existía una tradición que decía que allí se escondía la parte de la cátedra de San Ildelfonso y un fragmento de Lignum Crucis. En 1699 hicieron una excavación para dar con ellos sin resultado alguno.

El solar se encuentra justo encima de la población, ocupando una semi llanura antes de la fuerte pendiente de la sierra. Allí en 1629 tomaba posesión del Convento el provincial de la Orden de Agustinos recoletos de Castilla, dos años antes Santa Cruz paso a ser Villa de Señorío.

El nuevo Señor era un noble de Trujillo, muy bien situado en la Corte de Felipe IV decidió realizar la obra. No se conoce bien las razones, seguramente el capricho y la necesidad de tener un elemento de ostentación en su nueva adquisición. Con una mano delate y otra detrás entraron los nuesvos inquilinos; el Señor y sus sucesores siempre se lavaron las manos en la financiación de las obras del Convento, quedando en las espaldas de los Agustinos, que tardaron más de cien años en completar todas las dependencias. La construcción partió de una iglesia que hicieron alrededor del pozo milagroso y estancias para los frailes. Fue creciendo poco a poco hasta configurar un complejo imponente, destacando sobre la población con edificaciones altas y fuertes.

La Regla de los Agustinos implicaba votos de pobreza, castidad y vida interior. A medida que crecía el Convento las normas se relajaban y las relaciones con las clases altas se hacían cada vez mas frecuentes.

El Convento se convirtió en centro de atención y peregrinage. Todo el mundo hablaba de las luces que aparecían y de las bondades del agua milagrosa de su pozo. En 1786 el cura de Santa Cruz hace un relato pormenorizado de este momento álgido para el Convento.

Aunque se supone un inicio feliz en las relaciones entre la población y la Comunidad Religiosa, lo cierto es que de entrada ya no tendrían acceso al pozo y a sus propiedades curativas. Precisamente el primer encontronazo fue por el agua; los frailes, que consumían la mitad del agua que llegaba al pueblo, construyeron un pozo para abastecerse y secaron otro que el pueblo utilizaba en tiempos de sequía. Otra vez se estropearon las cañerías que vienen de la sierra desde tiempos remotos; el convento se negaba a pagar una parte de los gastos para los arreglos y el asunto llego al Juzgado de Granada, que siempre fallaba a favor de los frailes.

El temor de Dios fue bien explotado en el tiempo que la Inquisición funcionaba a pleno rendimiento. Instituyeron el Cristo del Perdón dotándole de una apariencia de protector ante adversidades meteorológicas.

Llegaron a controlar todo lo espiritual en la población, asignando tres clérigos, incluido el párroco. Pero también en lo material, pues eran muchas las demandas, impuestos y limosnas obligatorias que había que satisfacer a los frailes. Poseían las mejores tierras y entre el convento y el Conde se quedaban la poca industria que había, la posada, el molino.

La exclaustración propiciada por las Desamortizaciones del siglo XIX acabó por sacar a los últimos frailes del convento. La población local aprovechó la circunstancia para hacer imposible la vuelta de los Agustinos.

Con mulos y bueyes derribaron las paredes, bóvedas, estancias… cegaron el pozo milagroso con piedras hasta arriba, sólo respetaron la iglesia. El proceso dio al traste con el patrimonio que había amasado el convento en Santa Cruz de la Sierra y en otras poblaciones del entorno como Trujillo, Herguijuela, el Puerto… Tenían casas, huertas, hospitales, ganado…

Todo al traste, todo destruido, mal vendido, acaparado por nobles y burgueses con mucho capital. Hoy es una ruina creciente que no deja de atraer a curiosos e investigadores. Es el legado del Convento.

La iglesia, del siglo XVII, es de una sola nave con forma de cruz, cuyos pies ,donde sitúan al fachada, miran al pueblo.

En el centro de la cruz se sitúa el pozo milagroso, con su brocal, de una sola pieza de granito, está decorado con pétalos y el corazón de la orden de los agustinos, tiene una pilita para el agua bendita.

La portada es de estilo neoclásico, encima ha una hornacina donde estaba San Joaquín, que es el titular de la iglesia y que hoy podemos ver en la Iglesia de la Vera Cruz, donada recientemente por sus dueños al pueblo de Santa Cruz.

A los dos lados de la hornacina se  exponen los escudos de la Casa de Chaves y Mendoza, que fueron colocados en 1777 por el quinto Conde de Santa Cruz, Vizconde de la Calzada,Duque de Peñaranda de Duero, Conde de Miranda de Castañar, Conde de Casarrubios del Conde y  Grande de España por varios sitios…

La construcción tiene bastante altura, un cúpula semiesférica en el centro y bóvedas de cañón en el resto. No tiene tejado, por lo que en exterior se aprecian perfectamente todas estas estructuras. Están tan bien hechas, que sin ningún tipo de cubierta, resisten a duras penas los embates del tiempo

En algunas paredes conserva restos de pinturas murales, como en la cúpula, donde una hexápela decora la clave. las mejores están en las paredes del coro, aunque hay rastros casi por todas partes.

Todos los arcos son de medio punto y están realizados con grandes sillares de granito y son el esqueleto que sujeta toda la techumbre. El coro recrea otra bóveda prácticamente plana. Debió tener hasta órganos, a juzgar por los soportes que hay incrustados en la pared.

Del resto del convento quedan las paredes principales. A modo de murallas, rodean un amplio cuadro en el que la iglesia ocupa un lado.

Se aprecia los arranques de las bóvedas de ladrillos que había en el primer y en el segundo piso cuando había un tercero.

Todavía se ven algunos restos de hornos, chimeneas… Casi todos los ornamentos están arrancados.

Enlaces:

Iglesia de la Vera Cruz en Santa Cruz de la Sierra. Arte Cisterciense en Extremadura


Iglesia de la Vera Cruz en Santa Cruz de la Sierra.

Arte Cisterciense en Extremadura

img_5569-801x1200El mito de la cruz verdadera, la de Cristo, corre por todas parte como polvo que lleva el viento. Son muchos los lugares que dicen poseer un trozo de la cruz, algunos de muy antiguo. En Santa Cruz de la Sierra, aunque existe una reliquia del Lignun Crucis, venida hace poco mas de una decena de años, casi que podemos asegurar que antes de ella hubo otra que da lugar a todo.

En ningún lugar de España existe el mito antes del siglo XIII. Sólo en Santa Cruz encontramos una referencia expresa a la cruz antes de esa fecha, concretamente en el 828 ya sabemos que se llamaba así, un nombre que pervive incluso durante el dominio musulmán y que debió tomar cuerpo en los primeros siglos de la era cristiana.

La proximidad de Mérida invita a pensar que por estos lares hubo seguidores de Cristo desde los primeros momentos del cristianismo. El caso es que el resto más antiguo en la iglesia es una columna de época visigoda del siglo VII, del tiempo de la cita de la población que nombramos antes. Para muchos historiadores, la iglesia está encima de una mezquita que a su vez lo hizo sobre otras de momentos visigodos e incluso romanos. Antiguamente existía una tradición que decía que las reliquias de parte de la cátedra de San Ildelfonso y un trozo del Lignum Crucis estaban escondidos en el solar que luego ocupó el Convento de los Agustinos; hubo un fraile cavando infructuosamente en busca de los restos hacia 1699

El templo que hoy vemos es una curiosa mezcla de tiempos, estilos y los vaivenes de los hombres y sus posibilidades económicas. Su origen es incierto, la mayoría de los autores hablan del siglo XIII para la fachada oeste, sin duda la imagen más imponente y característica de esta iglesia.

Hay incluso quien dice que hasta el XV no empezó esta construcción.

Cierto es que los sillares que cubren la práctica totalidad de la fachada, con sus marcas de cantero, son típicos del románico, sobre todo en su etapa final. Mas misterio aportan los dos huecos, a modo de campanario o espadaña, que tapados se pueden observar en la parte derecha de la portada.

En lo que a Santa Cruz de la Sierra respecta existe un periodo de mas de treinta años de dominio cristiano, concretamente entre 1166 y 1196 que llegan los árabes por última vez. Momento en que nada se sabe del dueño de la población y castillo después de que un bandido portugués se hiciera con toda la tierra de Trujillo. Sólo en los últimos diez años, desde 1186, sabemos que está en poder de Pedro Fernández de Castro, Señor de Trujillo, Santa Cruz, Montanchez, Monfragüe, Zorita, Solana… Estos años de oscuridad bien pudieron corresponder al control de la Orden del Temple sobre el entorno, dato sobre el que no se tiene más que una tradición medieval poco constatada.

El carácter cisterciense de los monjes guerreros que hacían la Cruzada por estas tierras está muy presente.

Un arte que está a caballo entre el románico que ya queda atrás y el novedoso gótico importado por estos caballeros.La iglesia de Santa Cruz adopta los nuevos símbolos, pero con la hechuras de lo anterior. Además del clásico sillar románico y una espléndida portada con arco ojival, no pretende tener la altura de los templos góticos.

En los motivos decorativos utilizan algunas figuras mitológicas como centauros y sirenas, ya casi de modo residual o resto de otra fachada anterior, ya que hay una clara diferencia en la piedra de éstos con el resto; ahora lo que está de moda son los motivos florares que rellenan cada una de la jambas que encontramos en la magnifica portada.

IMG_2868-(798x1200)El rosetón no será redondo, sino que utiliza un arco rematado en ojiva, con la decoración característica del gótico, dando al conjunto una estampa poco frecuente.

La Torre está encastrada en la nave principal, lo que nos dice que se hizo al mismo tiempo. Desde luego la traza constructiva intenta parecerse a la fachada sin conseguirlo. Los sillares son de tamaños variables y no forman filas tan perfectas como en el resto.

En la parte que da al oeste tiene dos figuras que parecen caras, pudieran ser muy antiguas. Uno de los sillares tiene una extraña inscripción

La nave principal se corresponde con la iglesia antigua, sea de finales del XII o del XIII. Tiene tres tramos sujetos por dos arcos ojivales que sirven para asentar el artesanado de madera que tuviera en sus orígenes, arrancan muy bajos, dos metros aproximadamente, donde hay unos capiteles decorados con flores y hojas, al contrario del gótico pleno, no trata de tomar altura ..

Los contrafuertes que dan consistencia a la construcción están embebidos en el interior del templo dando un poco más de amplitud a la iglesia y dibujando las vertientes del tejado.

IMG_4176-(1100x733)El rectángulo de la nave principal está realizado con piedras de distintos tamaños, muchas de ellas de reaprovechamientos, muy interesante rodear la iglesia por el exterior observando multitud de grandes lápidas romanas, puertas tapiadas y otros interesantes restos arqueológicos.

En el costado sur hay una ventana de dos arcos lobulados y una inscripción de caracteres poco claros y origen incierto, algunos dicen pero pudiera corresponder al único resto árabe del templo.

En el siglo XVI se realizan importantes obras, sobre todo de ampliación, aunque el interior sufrió varios cambios importantes.

La principal intervención fue la ampliación por la cabecera del templo, donde se construyó un ábside bastante grande para lo habitual.

Aumentó considerablemente el espacio para los fieles y también para el sacerdote con una cabecera de tres lados donde instalaron el retablo-relicario que remata la nueva construcción..

Abrieron un gran arco de medio punto que sostuviera la cúpula realizada íntegramente de sillares de granito, lo que le da la consistencia de un fuerte caparazón

Remata en la clave principal con el escudo del mecenas de tan importante obra: el obispo de Plasencia: Gutierrez Álvarez de Toledo, que utiliza el ajedrezado típico de la Casa de Alba, fundada por su padre.

En el exterior construyeron un bonito soportal de siete arcos que recorre todo el costado sur del edificio, haciéndole notablemente más esbelto y no desentonando en absoluto con la construcción anterior, amen de congeniar perfectamente con el resto de la bellísima plaza de la población.

IMG_4122-(1100x733)En la parte trasera de la iglesia hicieron un coro apoyándose en tres arcos que se sostienen al los lados en el gran arco ojival del primer tramo.

Los capiteles parecen de otro lugar, los dos son bien curiosos, con la robusted de muchos de inspiración clásica pero más decorado, con motivos los motivos florares que vemos en otras partes y con la flor de lis.

La escalera de subida es todo un derroche de imaginación y virguería.

IMG_4151-(1100x733)También ampliaron el lateral izquierdo abriendo grandes arcos y construyendo capillas hacia el exterior: la capilla de Santa Rita y otra con un Virgen María

Llama mucho la atención el palco en granito construido en el lateral de la izquierda, ocupando el segundo tramo. Todavía conserva el blanco y negro decorando el conjunto. Denota ser hecho por y para la nobleza y el alto clero de la época. Debajo del palco instalaron la pila bautismal, como toda la construcción de granito, de una sola pieza.

img_5567-1200x800El altar mayor es un losa de granito sostenido por tres pilastras, la del medio merece una parada: aparte de ser una obra de arte de gran valor es el resto visible más antiguo de la iglesia.

Un trozo de columna de época visigoda que ya nombramos antes. Tiene una gran cruz por delante y otra por detrás, al estilo del momento; encima los símbolos utilizados la serpiente en un lado y la paloma en el otro.

El retablo-relicario si que merece parar, con mucho tiempo, pues cada hornacina guarda o guardaba un resto de santo o instrumentos usados o en contacto con ellos.

Una colección impresionante a juzgar por su inventario de finales del siglo XIX: la canilla del brazo de San Jerón, relicario de San Antonio Abad, hueso de San Clemente mártir, algunas están vacías y otras contienen calaveras forradas en terciopelo, huesos o huesecillos sin referencia alguna.

Como adornos del retablo hay algunas esculturas que también contienen reliquias. Muy relevante es un hermoso cuadro de madera bien tallado , forrado de terciopelo encarnado y en el centro un hueso de San Fulgencio, patrón del Obispado de Plasencia, recordar que las reliquias de San Fulgencio y Santa Florentina están en Berzocana, donde no se tiene constancia de la salida de ningún resto hacia Santa Cruz.

img_5592-1200x800Hace no demasiados años, el párroco, siguiendo la pista de relicarios acarreó una cruz que expone dos relevantes restos: el Lignum Crucis, Cruz Verdadera o Santa Cruz, que de las tres formas se conoce y otra de San Felipe Neri, un santo italiano del siglo XVI.

Sobre la autenticidad de ésta y las otras reliquias no nos paramos, se sabe bien poco del origen de las mismas, en cualquier caso merece la pena conocer y valorar esta importante tradición.

img_5577-1200x744Pero hay una reliquia que si ha llegado al corazón de la gente de Santa Cruz, es un resto de Santa Rita. Tras el desmantelamiento del Convento se trasladó a la iglesia; prácticamente, es lo único de la obra de los Agustinos que quedó buen sabor de boca en la población.

Actualmente se sigue haciendo una peregrinación el día de Santa Rita,  el 22 de Mayo, acudiendo mucha gente de todos los pueblos de alrededor, que siguen dando gracias por las promesas cumplidas por la Santa. Está considerada como la abogada de los casos imposibles.

El púlpito es muy antiguo, se sitúa en el costado derecho, aunque como muchos de los elementos ha sido movido de su espacio original. Es otra obra de arte que encaja armónicamente en el conjunto. Está datado en el siglo XV y la decoración es gótico muy austero aunque refinado, con gran calidad y acabado. Nuevamente utiliza figuras mitológicas en la base, una decoración floral y la geometría de los arcos. Muy bonito.

Hay una escultura de San Joaquín muy interesante, también vino del desmantelamiento del Convento.

 

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