Ruta a los Vestigios de Malvacío. Villarta de los Montes


Ruta a los Vestigios de Malvacío.

Villarta de los Montes. Siberia de Extremadura.

Un viaje sorprendente como pocos. Cuando te aventuras por estos riscos siempre tienes la ilusión de encontrar algún rastro de los hombres de otros tiempos, mas aún cuando desde casi cualquier sitio  divisas la imponente cueva en las alturas. Con el objetivo de encontrarla puedes recorrer este monte y toparte con sitios y construcciones que pondrán mas dudas en el jeroglífico arqueológico de Villarta.

Desde el pueblo, sigue la carreterina que va al Paraje del Castañar. a menos de un kilómetro hay un desvío a la izquierda que nos pone en la antigua Cañada Real. Está asfaltado justo hasta donde tenemos que dejar el coche. Andando no está nada lejos, los senderistas puros pueden acercarse sin vehículos, pero para los mas, es recomendable ahorrar fuerzas que luego nos van a hacer falta. El monte no es nada duro, pero los numerosos puntos de atención nos obligan a subir y bajar entre los riscos; la abundante vegetación va a exigirnos un sobreesfuerzo. En cualquier caso siempre podremos medir nuestras energías y elegir veredas mas sencillas.

Como casi toda nuestra querida tierra, este lugar no está investigado. Parece una selva: desde que los pastores de cabras y los agricultores abandonaran los lugares mas inhóspitos para su labor, los caminos se han convertido en intransitables. Solo las veredas abiertas por los animales, principalmente jabalíes, serán nuestras principales rutas de tránsito.

Realizamos la ruta rodeando el cerro en el sentido de las agujas del reloj, por la base de las rocas, que es donde habitualmente están las cuevas. Cuando nos aproximamos empezamos a ver restos de paredes que intentan encerrar lo mas alto. Algunas son de grueso calibre con mucha piedra de derribo en sus inmediaciones, se sitúan a varias alturas, haciendo de cordones de protección.

Hay muchas manchas en la piedra, algunas demasiado casuales. Cuevas y abrigos mas o menos pequeños, hasta topar con la Cueva Tapada. Un inmenso boquete abierto en la peña.

Está colmatado de abundante piedra que casi tapa su boca de mas de dos metros de altura. Se aprecian unos trazos rojos que intuyen figuras.

Debe ser una cueva bastante profunda, ya que se tomaron la costosa molestia de cegarlo contundentemente.

Vamos dando la vuelta tendiendo a subir hacia arriba, hacia el extremo final encontramos el Dolmen de Malvacio. Imponente construcción megalítica en la se observa la puerta de entrada y el pasillo que conducía a la cámara central que está caida.

El conjunto está rodeado con grandes piedras y hay como una pequeña pared sobre la puerta de paso. A modo de corona de piedras que ponen un punto pintoresco.

Parte de la construcción se apoya en la peñas y el conjunto se muestra espectacular. Debió ser similar al Dolmen de la Isla de Valdeballeros, pero éste, por su traza tiene un aspecto muy antiguo.

A partir de aquí tendemos a coronar el cerro donde los restos se amontonan en indescifrables montañas de piedra. Se aprecian alineamientos de grandes piedras, muros de mas de un metro, estancias….

Estamos en el centro del castro donde abundan rastros por descifrar, culturas bien remotas, no se encuentra nada de cerámica y la presencia humana está por todas partes.

Sobre todo cerca de los abrigos, donde se observan paredes que tratan de cerrarlas en amplios recintos o en pequeños perímetros de menos de un metro cuadrado.

Llegar a la cueva grande debe ser nuestro siguiente punto de atención. Encontrarla no debe ser difícil, pero la vegetación se hace muy abundante y el tránsito mas tortuoso. En la cara de la umbría la húmedad se conserva tiempo y todo crece abundantemente.

La cueva se muestra como una gran abertura horizontal visible desde grandes distancias, sobre todo en el camino que va al Paraje del Castañar.

Hay que escalar un poquino para introducirnos en ella. Si el suelo está mojado mejor no hacerlo o subir con mucho cuidado.

Tiene como tres metros de profundad en toda su extensión, salvo en la parte de la izquierda donde hay una pequeña gruta de escasos metros.

En esta parte también hay una “mesa” de piedra muy curiosa. De superficies extremadamente pulida y de una consistencia distinta a la cuarcita que la rodea.

También podremos encontrar el festín de algún ave rapaz y muchas manchas negras del fuego. Tenemos una vistas imponentes de los laberintos que forman los riscos del Castañar y el desfiladero que le lleva a Guadiana, divisamos buena parte del valle y este perfil del pueblo.

Seguimos nuestro camino acercándonos a pequeñas cuevas, manchas que llaman nuestra atención  hasta que de nuevo otros restos llaman nuestra atención. Una enorme grieta en las rocas que forma una especie de laberinto que en algunas partes está cerrado con paredes de varios metros de altura. Estamos en el Cofre de Malvacío.

Como en el centro de este entramado encontramos una gran piedra “como caída” en forma de puerta que da acceso a una grieta que entra en la entraña de la tierra.  Entramos varios metros, pero de nuevo nos entramos cegado el paso.

Es un sitio que ya estás sintiendo mágico, como todo el cerro. Se notas la presencia de las esencias de la naturaleza.

Esta montaña esconde muchos secretos, muchas historias que contar. Pero sobre todo, guarda los espíritus de los hombres que arraigaron en Villarta hace muchos milenios y eso se hace presente en cada rincón.

Seguimos topándonos con otros iconos que actúan como llamadas que no podemos eludir. Muy pronto aparece “La Cabeza de Malvacío”; una curiosa formación de piedras que se sostiene en perfecto equilibrio.

Según de donde la mires encuentras figuras distintas, en cualquier caso, es lugar ideal para una merecida parada y rodear el hito intentando encontrarles la cara buena.

Desde este punto, las cuevas se suceden. Casi todas de pequeñas dimensiones, pero hay una que es realmente interesante.

La Cueva de la Cara es bonita desde la portada a su diseño interior, tiene una estampa preciosa y desde dentro es como una puerta al paraíso.

En la paredes laterales, sobre todo en la izquierda, hay una manchas negras de formas muy extrañas que sugieren algo mas que humo de fuegos u óxidos extraños.

Con un poco de imaginación puedes recrear una gran figura que aprovecha los perfiles de las piedras.

En el interior se hace la oscuridad total apenas te introduces en el tubo de unos siete metros de profundidad, en forma de curva que gira hacia la izquierda.

Llegando al final de esta interesante excursión pasamos por nuevos rastros de paredes, incluso de una portada en medio de monte, haciendo linde entre parcelas. ´

Por último, una típica majada, de la que queda el corral y parte de la vivienda aneja, nos muestra el esquema de este complejo.

Fotos de Jaime Cerezo. Circaetus

Riscos de Malvacío. Picasa

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