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Hornos de Cal en la Calera y la Sepultura de Estalactitas. Pedanía de Alía. Geositio del Geoparque Villuercas Ibores Jara. Extremadura


Los Hornos de Cal y la Sepultura de Estalactitas.

en La Calera Pedanía de Alía.

Geositio del Geoparque Villuercas Ibores Jara. Extremadura

Pocas veces se puede ver la semilla de una población. Estos hornos de cal y  algún otro desaparecido son parte de una industria minera de tiempo inmemorial.

A lo largo de la historia los yacimientos han sido explotados intermitentemente según la demanda y precio de los minerales que se extraen en el entorno de la Calera.

No sólo cal, también existen otros… fundamentalmente mármoles siendo el mas abundante el negro. Las últimas explotaciones de este mineral fueron realizadas hasta el siglo XVIII por parte de la Comunidad Jerónima del Real Monasterio de Guadalupe. Prácticamente todo el mármol presente en el Camarín de la Virgen en de origen alieño, sobre todo en el arco de piedras negras que dan acceso a esta magnífica sala.

El grupo mas numeroso de hornos se sitúa en la Era de los Madroñales, a unos pocos centenares de la población camino de la Palomera. Hay cinco Hornos  en total: dos en mal estado y otros dos un poquito deteriorados y Uno casi intacto. La Cantera está proxima,  al lado derecho según se llega del camino de Navalconejo. En Los Regajales hay otros dos, se conocen como los Hornos de la Caleruela: uno en mal estado y otro algo deteriorado.

El funcionamiento es muy artesanal, probablemente se ha realizado de la misma forma durante centenares de años. Se colocaba la leña a ser posible encina y cepas de brezo.Encima se situaba la piedra de cal en forma de bóveda hasta llenar el Horno luego se encendía. Tenia que estar ardiendo tres días, luego se enfriaba la piedra pasando a ser la cal viva. Esta al contacto con el agua es capaz de hacer desaparecer hasta huesos, quema hasta desintegrar todo lo que contenga y una vez que se enfría se la llama cal muerta.

De esta manera es muy útil para construcción: para hacer cementos (morteros bastardos)  o pintar fachadas de las casas; también como desinfectante en viviendas o establos o pozos, que hasta quince días después no se puede beber pero luego  es el más potable que pueda existir.

Pero si eran pocos los atractivos todavía el misterio ahonda las sensaciones que se desprenden de este lugar.  En una reciente publicación: “Cuevas y tumbas de Extremadura en el Olvido” se hace eco de un manuscrito de 1882 en que se da noticia sobre el hallazgo de lo que llaman una cueva sepulcral y la verdad es que el relato nos deja con ganas de saber mas:

“La gruta se descubrió en el arranque de piedras que para hacer cal están practicando los caleros, y luego que el guarda me dió parte de este descubrimiento pasé alla en compañía de los Sres Cura, Médio, Maestro y Boticario, y reconocida la grata por estos tres, resulta que tiene 12 metros de larga, por 4 ancha y que si bien á la entrada esta vaja, por lo que se entra con alguna dificultad, un metro y? ya se levante su techo hasta 3 metros de alto, está dividida en dos galerias, cuyaas bovedas y paredes laterales estan llenas de preciosas estalactitas, tan trasparentes y tersas, que acusan la sospecha de ser marmoreas, de modo que á juicio de dichos Sres., el descubrimiento en caso de que no reporte interes puramente material, es por demas precioso; al principio repito que se entra con dificultad, pero luego se está bien y con mucha holgura, en el interio dela gruta encontramos los restos de un Esqueleto al parecer y juicio del Medico humano segun los huesos que casi petrificados se hallaron; este hallazgo aumenta el interesó curiosidad del asunto por las mil y una conjeturas que se presta; en vista de todo esto, y áfin de evitar abusos mande tapiar la puerto con piedras sobre puestas, y puse un guarda á su custodia para que nadie llegase halli, recogí 4 ó 5 muestras de todas clases, y en un cajón bien, preparada las remiti al Señor Marqués por el tren de Oropesa. …. para mayor seguridad mandé tapiar la puerta á Calicanto (lo que ya he hecho)….”

El relato ya suficientemente explicativo de lo que hay. Que sepamos no se conoce a ciencia cierta donde está. En los últimos años ha sido un lugar acariciado por todos los que de una u otra manera estamos enamorados de nuestra tierra. Sobre todo por el valor histórico del lugar, pero ahora que somos Geoparque, el valor geológico y turístico parece importante.

Fotografías y Enlaces:

Aldea de La Calera en Tierras de Alía. Villuercas Ibores Jara


Aldea de La Calera

Tierras de Alía.

Pueblos de las Villuercas Ibores Jara

Esta pedanía de Alía es otro de los hitos de las Villuercas Ibores Jara, resuena cuando se nombran los sitios que reúnen cualidades tan apreciadas como la naturaleza y la  intimidad. Esta personalidad se forja al estar fuera de ruta,  con pocas y hospitalarias personas y en un entorno inmenso.

Se encuentra a salvo de los vientos fríos y mirando al mediodía,  en uno de los rincones mas maravillosos de las Villuercas, donde las Sierras de la Palomera se funden con la de la Brama de Guadalupe.

La población se encuentra por encima de los 800 metros de altura, una posición que no aparenta, pues llegas a ella subiendo tan suavemente que casi no te das cuenta o en descenso desde alturas mayores.

El nombre de la Calera viene dado por la existencia de yacimientos de este mineral en sus inmediaciones.

Todavía se conservan los Hornos que servían para quemar la cal y algunas edificaciones destinadas a procesado del mineral.

Podemos decir que es una población nacida por y para los trabajos mineros. La cal no era la única riqueza de La Calera; los monjes de Guadalupe tienen en sus escritos noticias de minas de mármol en el entorno de la población, sin que sepamos hoy donde se encontraban.

Tal y como dicen los documentos del siglo XVIII :

” Ai un mineral de tierra blanca que se veneficia para el de las casas y una cantera de marmol que alguna otra vez a usado la comunidad de Guadalupe para sus obras, otra de cal y otra de piedra lapiz, que quando ocurre se hace uso de ellas.”

Son precisamente estos trabajos los que para algunos ocasionan la fundación de la aldea y aunque no se han encontrado vestigios anteriores suponemos que este lugar siempre ha tenido presencia humana en mayor o menor medida ya que está enclavado en el paso natural mas sencillo del eje norte-sur a esta parte de los Montes de la Villuerca.

La población nunca fue muy grande, sobre todo después que se abandonaran la producciones de cal. Actualmente menos de cien personas viven en este pueblo que mantiene a duras penas un hilo de vida. El trabajo en la tierra y la incipiente industria turística son la base de la actividad económica.

El casco urbano conserva intactas un buen número de esencias que nos retrotraen muchos años atrás. La arquitectura popular nos da muestras de un vivir sencillo y humilde, como queriendo pasar desarpecibido.

Lo que no escapa al visitante es la sensación de estar en un paraje muy especial y acogedor, cualquier calle regala  imágenes donde las casas se funden con la sierra de la que son parte.

Las formas no son semejantes, todo lo contrario, manifiestan una gran diversidad en modelos constructivos y en la manera de combinar los materiales utilizados. Casi una muestra completa de la vivienda popular en Extremadura.

Alrededor de la iglesia y de la plaza; a lo largo de la carretera de Alía, que continúa por Mirasierra hacia el Hospital del Obispo y en  la entrada del camino de Guadalupe se distribuyen las pocas calles de La Calera.

La zona mas antigua parece que se sitúa en la parte mas alta, en el triángulo que forman la calle de la iglesia, el camino del Callejón y la calle de la Cantera. Entre la iglesia y la plaza se puede adivinar un segundo crecimiento. El tercer empuje estaría entre los dos Altozanos, el de Arriba y el de Abajo. La calle Nueva y la Plaza de España rellenan el último crecimiento urbanístico importante de la población.

La Calera es un sitio ideal para encontrarse consigo mismo y con la naturaleza que te rodea. Un lugar donde hay un sitio para cada cosa y todo está en su sitio. Sólo nosotros podremos desentonar en un medio feliz de acogernos en nuestro tránsito o en nuestra estancia.

La diverisdad también se manifiesta en una orografía compleja y arrebatadora. Riscos, montes y llanos en pocos metros; cuarcitas, pizarras y rañas; distintos perfiles y distintos tonos en la tierra.

La vegetación acompaña esta variedad con bosques de robles, alcornoques y castaños junto a la encina. Todo en las mismas puertas de las casas. La altura general de la tierra permite ecosistemas como los de otros lugares muchos mas al norte.

La fauna es otro de los grandes atractivos. Ya sea en los montes entre Guadalupe y la Calera o en los riscos de la Sierra de Altamira podremos encontrarnos con javalís o manadas de ciervos, zorros, tejones, meloncillos y otros mamíferos menores. Los limpios cielos de la Calera se cubren de buitres y rapaces que llenan de nidos los bosques y los escarpados riscos.

En sus inmediaciones se sitúan los Hornos de Cal, únicos restos de una pequeña industria dedicada al procesado de este mineral. Se conservan cuatro de ellos en buenas condiciones, están declarados como Geositio dentro del Geoparque Villuercas Ibores Jara.

Muy cerca también; las fuentes del río Jaligüela o Jarigüela llenan una presa que surte de aguas limpias a la población de Alía, siendo la mas importantes de cuantos corren a esta parte de la tierra de Alía.

Para conocer todo este mundo es necesario que nos acerquemos expresamente. Hay muchas y originales maneras de llegar; elije la tuya y no te pierdas uno de los rincones mas bellos de esta tierra.

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