Ruta a las Cuevas de Cuesta Alta de Navezuelas. Senderismo en las Villuercas Ibores y Jara


Senderismo en las Villuercas, Ibores y Jara

Ruta a las Cuevas de Cuesta Alta de Navezuelas.

El nombre ya resultaba un poco impresionante. Los amigos de Navezuelas la calificaban con un nivel medio de esfuerzo para una ruta de poco mas de tres kilómetros de ida y vuelta… y eso nos llamaba poderosamente la atención: en una gente preparada para lo mas duro de la batalla que dijeran que nos íbamos a esforzar un poco mosqueaba bastante.

Y no vimos defraudada esa impresión al comprobar el calibre del esfuerzo, la tensión y la profunda admiración de nuevo renovábamos al llegar a  las mismas entrañas de estas tierras.

Salimos del pueblo por el camino de Solana, asfaltado hasta el río, después de pasar el Almonte subimos la pista terrera.

Como a media ladera hay un lugar ideal para la ascensión, buscando la vía mas directa hasta el collado que la Sierra abre entre las dos alturas mayores.

Dejamos el coche y cerca de esa torrentera hay un camino que sube en zig zag por un castañar encantador.

Cuando el camino se acaba empieza lo mas duro de la ruta. En total vamos a subir doscientos metros en menos de medio kilómetro, ascendemos casi casi medio metro por paso y eso castiga mucho el cuerpo.

Acaba el castañar, y por la parte de la izquierda hay una vereda que se abre paso entre brezo y jaras, mucho mas suavemente. Pasamos por un par de casqueras y nos ponemos en el collado, por encima de los 1100 metros.

Damos vista al Valle de Santa Lucía con sus pantanos debajo nuestra y el castillo de Cabañas al final de la sierra. Es un espectáculo bonito, además de las sensaciones propias del esfuerzo, de la superación, se agolpan en nuestros sentidos los aromas de la montaña, sus sonidos, el roce de la tierra…

Un lento kilómetro tenemos hasta la cueva mas lejana, que visitaremos primero.  En este lugar la ruta se vuelve mas compleja, no por su tránsito, que será cómodo mayormente, sino por el laberinto de rocas que debemos sortear para llegar a las cuevas.

La ruta se vuelve rabiosamente salvaje y los abismos se tienden a nuestro paso, que retirado de los mismos no entraña peligro alguno. Es muy ameno por la cantidad de atractivos que nos rodean.

Tras pasar por estrecho se nos revela el gran agujero que vamos a visitar. A medida que nos acercamos contemplamos su descarada planta. Abierto a media altura de una gran pared vertical, se nos antoja un mirador excelente.

La escalada hay que realizarla con sumo cuidado y muy atentos a las explicaciones de los mas experimentados.

Es fácil subir y bajar, pero un descuido puede resultar fatal. Muchos metros de caída imponen mucho respeto y no hay lugar a despistes. Sólo hay un par de de sitios donde hay que extremar los cuidados. Cuando llegamos sentimos cierto alivio al superar el trance y nos encontramos en uno de lugares realmente especiales de este basto territorio de las Villuercas.

Hay otra pequeña cueva antes de coronar que tiene unos cuatro metros de profundidad y metro y medio de ancho, pero la superior es inmensa.

Tiene una abertura enorme y va decreciendo como en forma de flecha en sus siete metros de profundidad.

Presenta además, unas aberturas encima de la puerta que hacen de tragaluz casi desde el techo, son bastante grandes y dan al conjunto una solemnidad extraña.

En la entrada tiene manchas rojas que seguramente son pinturas rupestres, pero están muy deterioradas y son de difícil interpretación.

La cantidad de mosquitos que inundan las cuevas con los primeros calores veraniegos impidieron un estudio mas detenido de las mismas.

Así como de los muchos recovecos que tiene este espacio. Dejamos todos estos puntos de interés para futuras expediciones. Seguro que volveremos no tardando mucho.

Bajamos con un poco menos de tensión pero con los mismos cuidados para volver nuestros pasos hasta la cueva que dejamos de paso.

Parece que al volver corremos los mismo pasos, pero la vista es muy distinta, ahora tenemos el final de valle de Santa Lucía, el castillo de cabañas y el final del laberinto de los afluentes del Almonte.

Presenciamos la grandiosidad de estas tierras, con las enormes moles de cuarcita. Están como acostadas, en estratos pétreos que soldados unos a otros forman los típicos riscos de las Villuercas.

Llegamos a esta segunda gruta. Esta es mas grande. El acceso también es mas sencillo. Comparte un montón de características de su hermana casi gemela.

Se podría decir que es casi una vivienda, con apartados y estancias que se distribuyen en todas direcciones. El techo hay veces que se pierde en rachas que parecen no tienen fin.

En la puerta hay unos dibujos rayados como a tiza de ladrillo que parecen de graciosos. Uno simula un toro y otro un anconiforme. En la pared opuesta y un entrando un poco hay otras manchas, estas si parecen ser pinturas rupestres y unas letras negras que aunque modernas ya llevan muchos años puestas allí.

El trayecto de vuelta se hace mas corto, y la escalada inicial se convierte en un descenso de vértigo que acorta tiempo y esfuerzos.

Galerías de Imágenes

Ruta a la Pretura de la Hoz de Benazaire. Herrera del Duque. Siberia de Extremadura


Senderismo en la Siberia de Extremadura

Ruta a la Pretura de la Hoz de Benazaire

Herrera del Duque
La Pretura de la Hoz o la Hoz de Benazaire es un lugar muy especial para Herrera del Duque. Es como un imán que atrae periódicamente a los herrereños que nunca se cansan de descubrir nuevos rincones en este paraiso natural.
 
No me explico como este rincón quedó fuera de la Reserva de Caza de Cijara. Reune una peculiaridades medioambientales que le otorgan un valor que no está reconocido por ninguna protección especial.
 
Desde Herrera del Duque tomamos una pequeña pista asfaltada, el camino de las Navas, que adentra sus pasos en la Reserva, siendo una de sus principales entradas naturales. Hay que subir una pequeña sierra, despacito y disfrutando de una tierra que se va volviendo mas salvaje a medida que avanza el cuentakilómetros.
 
En el collado podemos parar y contemplar los dos mundos que separan el filo de la sierra. La dehesa se muestra en su arquetipo mas ortodoxo, el casitllo de Herrera, y Fuenlabrada de los Montes en el rincón del valle, antiguamente Tierras de Peloche. También están los lagos que forma el pantano de Puerto Peña (García Sola), con sus mil ramificaciones que se adentran como cuchillos de agua por los riveros de cada arroyo.
IMG_9734
Volvemos la mirada y fijamos nuestra atención a lo que viene. El hermoso círculo de montañas que encierran mas de 20.000 hectáreas donde solo existe un nombre propio: la Naturaleza.
 
También hay una fábrica de agua que aprovecha las importantes reservas hídricas del subsuelo embotellando un producto de excelente calidad.
 
Todo el agua que corre por estos valles salen del recinto montañoso por una pequeña abertura horadada en los riscos, un tajo de considerable altura, de una estrechez importante y de largo recorrido.
 
Es nuestro objetivo, nos montamos de nuevo en el vehículo y bajamos el pequeño puerto mas despacio si cabe, pues  ciervos, jabalíes y gamos no andan lejos.
Hay un camino que te mete en la boca de la pretura pero lo mejor es dejar el coche en el primer grupo de casas que encuentres, junto a una fuente de alegre caudal y aguas minerales.
Recargamos las botellas y vamos buscando el camino. Al principio atravesamos campo abierto dirección a la pretura. No tardaremos en dar con la pista, son menos de dos kilómetros de tranquilo paseo que nos mete  poco a poco en el tajo.
 
De esta manera vamos tomando conciencia del lugar que tenemos que descubrir. Encinas y Quejigos dominan el monte mientras que la masa arbustiva se llena de jaras y brezos.
El monte se va haciendo mas espeso a medida que nos acercamos.
El final de la pista coincide con una pequeña presa que debemos atravesar con mucho cuidado. Aunque a partir de aquí empieza lo bueno ya hemos podido comprobar el calibre de la naturaleza que ya nos ha atrapado; los árboles quieren tapar el cielo y el manto verde no deja ningún resquicio. Las flores son tan hermosas que solo puedes acariciarla suavemente, esperando que algo de su esencia se fije en nuestra piel, no debes arrancarlas, oirás el quejigo de la tierra en tu conciencia.
IMG_3049
 
Seguimos la vereda que corre unos metros por encima del curso del río. Se transita bien pero es inevitable el roce de hojas, flores y ramas que forman el fabuloso pasillo verde que estamos atravesando. Un completo catálogo de la flora reunido en apenas unos cientos de metros.
 
Todo desprende un aroma que lleno de fragancias puras, los sentidos se confunden en un marco que se antoja como una obra monumental de los tiempos.
Hacia el centro de la pretura todo es mas estrecho; en la cara opuesta se desarrolla toda una serie de formas en las cuarcitas. Verdaderas obras de arte en un paisaje casi de otro planeta.
 
Los mas aventurados pueden pasar entre los riscos y comprobar como uno se empequeñece entre rocas de muchos metros que forman verdaderos laberintos.destaca el conocido farallón enmarcado por un hermoso paisaje, en su cúspide se ve un castillón demolido y algunas ruinas que se dice pudieron pertenecer a los moros.
IMG_3109
 
Aprovechamos cualquier cercanía al río para disfurtar de este entorno. A veces totalmente cubierto de una densa vegetación: chopos, alisos, fresnos.También podemos observar tamujas, jaras, madroños, quejigos, espinos, nenúfares, y en la zona de umbría abundantes helechos.
La fauna que puede avistarse son nutrias, cangrejos de agua dulce, carpas, lucios, alburnos que pueden verse en un agua limpia y cristalina. En el monte: venados, jabalís, gamos, corzos, zorros, linces. En la zona del farallón hay dos nidos de águila real.
Siguiendo el curso del Arroyo Benazaire y nos encontramos con el molino de Cañamojá que se ha utilizado por los “Calabreses” hasta hace unos treinta años.
Podemos dar la vuelta cuando consideremos oportuno, lo suyo es cruzar la pretura por completo, hasta que aparezcamos por la otra parte de la sierra. Luego hay que volver y tener otra visión de este hermoso lugar.

 

IMG_3121

Puente Viejo de Villarta de los Montes. Siberia de Extremadura


El Puente Viejo de Villaharta de los Montes

Una prenda mas que se pagó en el Plan Badajoz. El puente quedó a merced de las aguas del pantano de Cijara.

Gran parte de las historia de Villarta quedó sumergida y sólo en verano, con la espectacular bajada del nivel, podemos acercarnos un poco y repasar los aspectos constructivos de esta obra.

No sabemos cuando se construyó ni quien fue el actor principal de la misma, tuvo que ser en algún momento entre el 1246, en que todavía el Vado de Estimillas es una referencia y 1425 en que aparece el primer documento, que cuenta de las urgentes reparaciones que hay que hacer en el puente.:

.”… Alonso Rodrigues, vallestero de maça del Rey, arrendador de Villarharta… dixo que era menester adobar la puente de Guadiana y luego los dichos Toledanos mandaron al dicho Alonso Rodriguez que lo ficiese adobar, y lo que gastase se le recebiria en cuenta“.

Si fue necesario adobarlo es que ya llevaba construido algún tiempo. De 1377 datan los primeros datos aparecidos hasta el momento de Villaharta. La población tal como la conocemos hoy tendría una íntima relación con el puente, pudiendo haber tenido historias paralelas desde el principio. Por su estilo arquitectónico es gótico o gótico-mudéjar. Mas lo primero que lo segundo. En el lado sur había una cruz de granito en una esbelta columna del mismo material, hoy está a la entrada del pueblo, en el barrido del Santo. Algunos la identifican con el Rollo de la población aunque también puede ser una cruz de término.

150 años van a pasar hasta que se realicen una obras de envergadura sobre el monumento. Por el calado de las mismas se supone un estado penoso:

“En 1563 el edificio se hallaba en ruinas y su transito era peligroso para el ganado. El pueblo de Villarta, a través del vecino R. de Agustina, envío a Felipe II y al Consejo de la Mesta una solicitud de ayuda económica para su reparación. Un primer intento fallido de reparación fue dirigido por los alarifes B. López y J. García, de la Puebla de Guadalupe. Pero al suceder la muerte del primero, y al carecer de recursos para la obra el segundo, la reforma no se produjo.

Los vecinos, a través del Consejo de la Mesta, suplicaron al monarca que diese orden de pregonar nuevamente la obra. Y así sucedió en la Plaza de Zocodover (Toledo) y en las de Talavera, Oropesa y Puente del Arzobispo. La obra se adjudico al maestro de albañilería y cantería, vecino de Toledo,J. Espinosa que la remató en 5.000 ducados de a 375 maravedíes y asumió las condiciones fijadas.

El maestro tuvo que depositar una fianza en Madrid el 27 de mayo de 1574, siendo sus fiadores J. Cordero y el carpintero F. Téllez. Ambos aportaron informes favorables de los renombrados A. de Udías (Alarife) y A. de Benavides (albañil)

En 1578 relatan de la antiguedad del puente “un puente antigua a la dicha media legua de esta villa en el dicho río y que rivera del dicho río no hay huertas ni frutales.”

En 1753 la puente pertenece la tercera parte al Excelentísimo Duque de Béjar, quien percibe anualmente mil quinientos reales de vellón y las otras dos restantes a la Dignidad Arzobispal de la Ciudad de Toledo por las que percibe anualmente tres mil reales de vellón, que juntas componen cuatro mil quinientos reales de vellón.

En 1791 no cambia mucho la cosa. En los Interrogatorios nos cuentan: ” Sobre dicho río en este término hay un puente en el que por el paso se pagan de derechos al Excelentísimo Señor Cardenal Arzobispo de Toledo y al señor de este pueblo, el Duque de Osuna.

De cada carro o carreta cargada treinta y cuatro maravedíes y descargada diez y seis, de cada buey o vaca treinta y cuatro maravedíes, por cada cabeza serril veinticuatro maravedíes,por cada cabeza de gabado de cerda doce,por cada una de cabriocuatro maravedies, por cada caballería mayor cargada ocho y descargada cuatro, por la menor cargada ídem, de cada cabeza de ganado lanar dos maravedíes; de cuyos derechos percibe dos partes según estamos entendidos el Eminentísimo Señor Arzobispo de Toledo y una el señor de este pueblo. Los ganados de vecinos de esta villa y estado son libres de este derecho.

Los Derechos de Pontazgo que se pagaban en 1828 en el puente son: un maravedis de cada cabeza y dos reales por rebaño a los guardas del duque de Bejar de subida y lo mismo de bajada. Idem en dicho puente cobran de cada potrode sobreaño veinte y cuatro maravedis siempre que pasan y un real de cada mamon.

En 1850 el Duque de Osuna y el Arzobispo de Toledo se siguen repartiendo los beneficios como siglos antes.

En 1956 se construye la presa de Cijara. Con su inauguración se empieza a hundir este hito único en España.

Recomiendo la lectura del libro que sobre el Puente de Villarta ha publicado Theófilo, Cronista Oficial de Villarta de los Montes y que no dejeis de ver las impresionantes imágenes, sobre todo las de Arsenio y Miguel Peromingo.

Galerías de Fotos.

Ruta a la Cueva de Escobar. Roturas de Cabañas del Castillo. Villuercas Ibores y Jara


Senderismo en las Villluercas

Ruta a la Cueva de Escobar de Roturas de Cabañas

De las mas bellas e instructivas estampas que podamos recordar en los años de caminos por estas maravillosas tierras. Ya sabiamos que había pinturas rupestres, que estaban el espigón de las sierra que separa el Valle de Santa Lucía del Almonte, que era primavera y hacía un día magnífico, así que merecía la pena el paseo.

Combina una amplia carta de posibilidades. Para el común de los mortales es recomendable partir de Roturas en coche, por la pista que sube a la Sierra de la Ortijuela para rodearla por la derecha de la última cresta. La pista tiene tramos de hormigón, el resto no está en malas condiciones para la circulación de cualquier vehículo. A veces despacito y siempre atentos a las vistas nos regala el Valle del Almonte con el pueblo cerca del curso.

Dejamos el coche justo donde el camino se vuelve a la ladera contraria. Hay un apartaero bueno. El risco queda justo enfrente, para subir despacio por una pequeña loma. Hay una vereda comida de jaras que casi que no encontraremos y que lleva a la casquera por la parte superior. La adviertes por los trabajos de desbroce realizado hace unos años que tumbaron grandes arbustos.

El intenso aroma de los tomillos, el orégano conjugan a la perfección con las matas de jaras y brezos que te tapan por completo.

También podemos seguir con el coche hasta donde el río de piedra se parte por el camino y subir por la el borde de la pedrera mientras puedas y saltando entre las mas grandes hasta casi el final. Castiga mas los músculos  y hay que parar frecuentemente para tomar oxígeno pero no tienes que sortear el monte que obstaculiza cada paso.

Mejor que vayas con guía y no haya sorpresas desagradables. No pierdas de vista la enorme racha que casi rompe el cancho. Los dos agujeros son grandes y se insinúan en la grieta. Así no nos perderemos en el laberinto de rocas que hay que sortear para ascender a las cuevas.

Entre las muchas cosas que van a llamar nuestra atención, destaca un gran lienzo rocoso donde están grabadas huellas de hace millones de años; las ondulaciones que formaban las arenas del fondo marino y otros restos fósiles.

Aunque ya presumimos que la de arriba será mas grande, esta primera cueva nos causa una gran impresión. Es enorme, en el borde de la izquierda vemos la primeras pinturas rupestres.

Identificamos varios anconiformes, figuras humanas junto a otra muy rara que contiene puntos en su interior. Nos paran un buen rato que variamos con la contemplación del paisaje que hay bajo nuestro y la relajación propia de la culminación del esfuerzo realizado.

Llevaros una o dos bolsas de basura para ir recogiendo lo que los insensatos van dejando. Hay de todo, cristal, plásticos, papel aluminio. Una pena que en el Siglo XXI sigamos siendo unos animalitos.

Aunque vemos que hay un tubo que comunica las dos grutas, es mejor subir por la repisa exterior. Con el suelo seco no hay problemas y sin peligro llegamos a la segunda.

Esta si que es grandiosa. Lo tiene todo, incluso un tubo de 25 metros abierto en el filón metalífero de la cuarcita. Había tres murciélagos que revolotean o duermen, un intenso olor como a fósforo, quizás de sus excrementos que se amontonan en el suelo. Hay dos paneles con pinturas rupestres que casi no se ven en la entrada de este tubo. Una manchas rojizas de difícil interpretación junto con letras modernas de fácil identificación personal.

En el exterior hay una pequeña terraza a modo de balcón natural para reposar experiencias al tiempo que perdemos la mirada entre las torres del castillo, la frondosa vegetación de la rivera, en estos cerrados valles de las Villuercas y la innumerable lista de pueblos que divisamos desde los mas de 900 metros en que estamos encaramados.

Estamos cerca de las buitreras por lo que no será extraño encontrar cercano el vuelo de estas aves.

Al bajar no tenemos que dejar pasar el agujero que hay junto a la primera cueva. Nos introduce en una racha abierta en la roca, muy estrecha, un metro mas o menos y muy alta; mas de cinco metros que van juntándose a medida que suben. Podemos entrar unos quince metros hasta el final donde hay un agujero que da a otro abrigo por la otra parte. Tiene pinta de inseguro, no sabemos donde da y casi no se coge.

Para regresar a nuestro punto de partida elegimos hacerlo por la casquera, buscando la orilla izquierda para salir de las piedras lo antes posible. Cuando demos con la pista la seguiremos hasta donde dejamos el coche.

Ruta por los Montes de Cijara. Siberia de Extremadura


Turismo en Automóvil por la Siberia de Extremadura

Ruta por los Montes de Cijara

ITINERARIO
Fuenlabrada – Villarta – Helechosa – Castilblanco – Herrera del Duque

Esta ruta recorre los espacios mas intrincados de la Siberia extremeña, la comarca de Cijara, los Montes dan aquí las razones de tal nombre. Grandes espacios de tierra salvaje, avistamientos de mamíferos y aves, un patrimonio cultural  ancestral y el calor de las gentes que sentirás muy cercano.

Distancia: 124 Km.
Duración: Para pasar todo el día, aunque se puede acortar a media jornada.
Recomendada en todas las estaciones.

Se puede realizar en ambos sentidos, depende de la elección que realices cuando decidas que vas a ver, que vas a conocer, que vas a dejar para la próxima, donde te vas a perder…

Salimos de Fuenlabrada de los Montes como podíamos haberlo hecho desde cualquier lugar donde tuviéramos cobijo.

Asegurarse bien de conocer el que dicen el Pueblo de la Miel. Aparte de la Iglesia, la Ermita y los conjuntos artísticos dedicados al mundo de las abejas y lo colmeneros, tenemos que preguntar por el Museo del Legionario, los miradores, parar en la Piscina Natural en el río Guadalemar y visittar las pinturas rupestres de la Cueva I, II y II.

Recomendamos salir tempranito hacia Villarta de los Montes; tras unos kilómetros de carretera nacional nos desviamos por otra de paso mucho mas lento. Bordeando continuamente la Reserva Nacional de Caza de Cijara; con cuidado por los animales que  transitan a estas horas por los claros del bosque, que cruzan las carreteras o se mueven en busca del valle donde pasarán el día.

Villarta nos puede entretener bastante tiempo, la iglesia merece un vistazo, así como las callejuelas y fuentes del pueblo. Las calles son estrechas y retorcídas. Hay una calle que lo cruza y es la única manera de pasarlo.

La plaza es chiquitita y el aparcamiento un milagro que no deja de producirse.

Es muy recomendable acercarse por la piscina natural del Paraje del Castañar, donde puedes comer con un poco de suerte durante el verano. Las cuevas siempre están esperando visita y los vericuetos de la sierra serán una opción interesante.

Puente Viejo. Foto Miguel Peromingo Hasta la siguiente población nos separa todo un mundo de tierra de nadie, sierras donde apenas ha rozado el hombre, donde crían y viven ciervos y corzos entre otros. La Ermita de la Antigua llama poderosamente; hay que recorrer 3 km de buena pista. Veremos un ejemplar único de la Edad Media que fascina por su traza, por su situación…

Antes habremos parado el coche en el puente que cruza las embalsadas aguas del Guadiana. Al final del verano, con el nivel bajo, aparece el viejo puente medieval que nos quedará un poco mas boquiabiertos con las sorpresas de estas tierras.

Tenemos que cruzar otro puente en el lago de Cijara. Situado en el emblemático lugar de La Barca. Paso de antiguos y parada también en el Complejo de La Barca. Junto a la Ermita hay merendero.

También un bar-restaurante que atiende los fines de semana y en primavera-verano durante todo el año.

Lugar de pescadores y de bañista, de chicos y grandes, de sombras y soles.

A pocos kilómetros, la fuente merendero del Manzano, recogida del manantial que continuamente corre a su lado. Dicen que las piedras de Guadiana sirvieron para la decoración de este conjunto. Enfrente, al otro lado del río están los crestones de cuarcita que sirvieron de protección a la vieja ciudad romana de “Muro”. Todavía quedan restos del paso de los hombres de todos los tiempos hasta su definitivo despoblamiento en la edad media.

Helechosa de los Montes se presenta radiante, a orillas del Embalse, a los pies de los Riscos, en pleno centro de la Reserva. Con sus callejas perdidas en el tiempo, maneras que muestran el vivir de otros siglos y un mar de naturaleza que lo invade todo.

Hay alojamiento rural de primer clase. En el hotel y bares nos atienden con mucho gusto. También tienen la piscina natural de aguas frescas y cristalinas. Muy limpias también las del pantano que siempre son alternativa para el baño.

Desde este pueblo nos quedan 13 interesantísimos km. hasta la Presa de Cijara. Presencia segura de muchos animales por lo que aguzaremos la vista y . Parada obligatoria es la presa con su conjunto; el poblado, la rivera, los restos…

Pasaremos por Castilblanco, en el cerrete que domina el Guadiana, un lugar de contemplación, Estampas únicas de las Sierras de las Villuercas, con Guadalupe escondida en su regazo. También las Sierras de Alía fundiéndose con estos montes en el Pantano de Cijara.

El pueblo está bastante conservado, barrios enteros se muestran tal cual estaban antaño. Cuentan con importantes servicios al turista: Casa Rural, Albergue, restaurantes y mesones de gentes amables y dispuestas a hacerte pasar el mejor rato.

Todavía nos queda cruzar de nuevo el río Guadiana por otro inmenso puente en el lugar de Rompealbarcas. Al otro lado del puente nace una ruta que te lleva a presa de Cijara.  El último río que nos queda  el el Guadalemar que ofrece un bello rincón, ideal para la pesca, el paseo o el baño. El nivel de las aguas permitirá ver en parte el puente viejo.

Sin duda Herrera del Duque nos puede llevar mucho tiempo, es la metrópoli de la comarca, lugar de servicios, adminstración y también de industria. Castillo, casas señoriales, grandes edificios religiosos, plazas, parques. Muchos serán los argumentos que llamarán tu atención.

El paseo lo podemos realizar desde la magnífica plaza rodeada de soportales; buscando los barrios de moros y judios, la Casa de la Encomienda y la arquitectura se detalles sureños en portadas y ventanas..

Fuera del pueblo hay lugares interesantísimos, como el castillo, la ermita de Consolación, la aldea próxima de Peloche… La oferta turística y hostelera es la mayor de todos. Asadores mágicos o modernos restaurantes. Buenas terrazas y profesionalidad en todos los aspectos.

A %d blogueros les gusta esto: