Iglesia de Santa Catalina en Alía. Villuercas Ibores Jara. Extremadura


Iglesia de Santa Catalina en Alía.

Arte Mudéjar en las Villuercas Ibores Jara. Extremadura

Se asienta en la parte mas alta del pueblo, en un lugar en la que  la tradición habla del nombre del castillo señalando la robusta torre que remata el templo por el lado del oeste.

Ciertamente parece que ésta ya estaba cuando edificaron el cuerpo de la iglesia. Otra cosa que pudiera se anterior al cuerpo central es el ábside, cuyos grandes ventanales están parcialmente cubiertos por el tejado.

Un misterio en el que ir ahondando a medida que nuevos datos arrojen luz en este puzzle. Entre tanto podemos disfrutar del que es sin duda el mejor ejemplo del Arte Mudéjar en Extremadura. De gran interés histórico cultural, pues conserva casi intactas las estructuras primitivas de su construcción.

Casi todos los entendidos convienen que se trata de una edificación del siglo XV, quizás una respuesta a la nueva edificación que los recien llegados Jerónimos culminan entrando este siglo en Guadalupe.

La advocación a Santa Catalina, la santa preferida de los frailes; dice de una cierta relación en la construcción y probablemente en el patrocinio de las obras.

Como sea que fuere, idearon y llevaron a cabo un templo de características muy originales y de una espectacularidad poco habitual en estos rincones de las Villuercas.

Mampostería, piedra irregular de cuarcita y pizarras, junto al que va ser el protagonista de la iglesia: el ladrillo. Sobre todo en el interior, en los arcos que sujetan el tejado a dos aguas que cubre la parte central y los existentes entre las tres naves en que se divide este cuerpo.

De la torre al ábside hay una transición de piedra a ladrillo muy curiosa, siendo la primera casi totalmente de piedra y el último lo es de ladrillo.

La planta es basilical, con lo que las miras para este lugar eran las muy altas… La puerta de entrada es de medio punto en ladrillo también.

La espectacularidad del interior tiene que ver con el equilibrio general, la armonía y el despliege de arcos ojivales en el centro y entre naves y los de medio punto de las laterales y dando acceso al abside. Los pilares hexágonales ayudan a transmitir una sensación de elegancia al conjunto.

 La cabecera es de planta hexagonal, aunque bastante irregular. Se eleva por encima de  la nave central. De la mitad hacia arriba presenta unos arcos ojivales de distintos tamaños que tenían como objeto dotal de una gran luminosidad al templo.

Parece que hace mucho tiempo cerraron prácticamente todos, dejando apenas dos de los mas pequeños. Incluso el tejado invade el espacio inicalmente pensado para huecos en los que vistoso cristales de colores dejaran pasar la luz.

La torre presenta una estampa robusta y un remate poco habitual con tres huecos para campanas. Puede pertenecer al antiguo recinto amurallado que rodeaba la Villa dando sentido a la tradición. Tiene una gran puerta de acceso tapada desde hace siglos.

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