Etiqueta: Geología

Ruta del Pozo de las Nieves al Castro de la Celada. La linde de Guadalupe y Cañamero


Distancia: 3 kilómetros.

Tiempo Medio: 60 minutos mas lo que te entretengas.

Dificultad: Bajísima

El Pozo de la Nieves es una referencia en la historia y la cultura de las Villuercas. Un hito en el que se encuentran Guadalupe, Navezuelas y Cañamero.

Visita obligada para los amantes de estas tierras, turistas, curiosos o investigadores.

Parada en el camino al Pico de las Villuercas y ahora también, punto de partida de una experiencia enriquecedora como pocas.

Saliendo de Guadalupe por la carretera del Ibor, en el alto del Humilladero, otro mito comarcal, cogemos la carretera de los militares que lleva a la cima de la Sierra.

Para ir despacito sin perder detalle de lo que está pasando alrededor nuestra y salvando los muchos baches remendados de hormigón de la carretera.

Cuando alcanzamos los 1240 metros de altura estamos en el Collado de la Arena donde cruza la ruta de Alfonso XI, enseguida llegamos al Pozo de las Nieves. También podemos subir desde Navezuelas por la pista de hormigón que asciende paralela al Almonte.

Dejamos el coche y miramos al norte, hacia el Valle Viejas antes de dirigirnos al sur y disfrutar del basto complejo que los frailes utilizaron para almacenar nieve durante todo el año.

Servía en la cocina para conservar alimentos y la farmacia y hospitales para medicamentos y operaciones.

Las construcciones que hay al lado están realizadas con un inusual esfuerzo en medios y diseño. Piedras de cuarcita escogidas, algunas muy grandes, en lienzos de mas de un metro de grosor pegados con un mortero bastardo muy rico en cal en buena parte, y también una especie de adobe con poca cal en las hiladas superiores, utilizan finas lanchas de pizarra para nivelar las filas lo que le da un aspecto muy ordenado.

Iniciamos el paseo por la loma de la Sierra de los Hoyicios, entre las fuentes del Río Guadalupejo y el Río Ruecas, entre el Mato de Guadalupe y la Celada de Cañamero, justo por la linde entre las dos poblaciones.

La vereda está suficientemente clara para que no haya pérdidas y podemos avanzar con confianza.

La sucesión de riscos y montes que tenemos a izquierda y derecha son espectaculares; por un lado, adivinamos el Chorro del Moro en la vertiente cañamerana en la pretura que forman la Sierra de la Madrastra contra el Villuerca.

Al este, las montañas son interminables, se suceden unas a otras sin que parezcan que tengan fin: la Brama, los montes del castillo de Alía, la Palomera, las Altamiras… enlazando sin fronteras aparentes con los montes de la Siberia, Toledo, Ciudad Real…

Entre brezos, tomillos y jaras vamos recreándonos en nuestro entorno, atentos a cualquier piedra que pueda ofrecernos alguna curiosidad de los tiempos, respirando un aire puro como pocos, limpio como ninguno y lleno de esencias olorosas que suben desde los hondos valles.

Fósiles, paredes, trabajos agrícolas o ganaderos o los puestos de caza que vigilan cada paso de estos montes. También el rastro de jabalí, que con su hociqueo remueve la tierra y hace bañeras donde revolcarse.

Llegamos a la Cancha Lisa, un espectacular macizo rocoso que conserva en su piel marcado el fondo marino que fue antaño. En su comienzo encontramos unas formaciones muy curiosas en forma de ondulaciones a modo de tentáculos gigantes dibujados en la piedra.

Muchas marcas de fósiles y otros grabados que intuyen curiosas formas dignas de estudio. La Cancha es gigantesca y muy practicable con el terreno seco, las botas se pegan a la cuarcita y es fácil moverse por este abismo interminable con plena seguridad, si está mojada es un tobogán resbaladizo y muy peligroso, mejor no acercarse. Algunas rocas sugieren formas curiosas que podemos recrear en nuestra imaginación: caras, animales, objetos..

En el alto de la cancha encontramos oquedades y formas curiosas, cuevas que parecen tapadas, alineamientos de grandes piedras y otras que en su disposición natural nos recuerdan formaciones megalíticas…

Empieza a verse la presa del Mato y Mirabel al fondo entre un tupido manto de castaños. En el fondo de los valles, alisos, fresnos y algunos frutales se alzan airosos compitiendo por la luz que escasea. Luego encinas y robles rellenan los huecos que dejan las casqueras. Desde este punto ya vemos restos de paredes en nuestro risco destino

En una primera aproximación se aprecia claramente un muro casi desmontado que rodea un amplio perímetro, aprovechando la formas de risco y rellenando las oquedades.

En su interior hay mucho resto de construcción, nada de cerámica y acúmulos de piedras por todas partes.

Es aconsejable seguir el recinto por el lado oeste hasta el final del risco, punto indicado para volver nuestros pasos rodeándolo por el este y tendiendo a subir por su corona, donde también hay puntos de interés.

Si bajas por la base de estas cuarcitas encontrarás al menos una pequeña cueva de escasos dos metros de profundidad que resulta un excelente mirador.

La cueva de los Maragatos queda a tiro de piedra, la podemos localizar por el montón de tierra roja que tiene en su puerta.

Enseguida hay un abrigo que permite un descanso y posible aperitivo si llevamos almuerzo o merienda.

En la vuelta tenemos dos o tres  atractivos irresistibles a la mirada continua: la esbelta figura del Pico Villuerca; el nacimiento del río Guadalupejo, debajo mismo del Pozo de las Nieves y los caprichosos riscos de la vertiente izquierda del valle con las formas fantasmagóricas de sus “erosionados riscos”, las cuevas, pasadizos y la manta de finísima piedra blanca que lo arropa todo.

Disfrutando de los perfiles de estos riscos, que en ningún otro lugar toman la imagen de una sierra de afilados dientes. Los aromas, los colores y las cosas únicas de esta tierra, retornamos de nuevo al Pozo donde paramos un poco a pensar en la construcción y otear el interminable paisaje que se extiende a nuestros pies antes de despedirnos con un hasta luego.

Enlaces:

Las Casqueras (pedreras) de las Villuercas.


Las Pedreras de las Sierras de las Villuercas.

JM. Molinero

Parece un ejercicio de feminismo orográfico de coquetería de las pequeñas Sierras de las Villuercas, compitiendo entre ellas por coronar sus alturas, con peinetas de cuarcita, desde las que descienden por sus laderas, mantillas de tupida urdimbre vegetal festoneada con bosquecillos de loros, al llegar al fondo de sus valles y por los cursos de agua de sus gargantas. En la Era Terciaria, con temperatura y humedad más altas que las actuales, formaban los loros, densos bosques de lauurisilva cubriendo las laderas. Al llegar las inclemencias climáticas de las glaciaciones del cuaternario, dejaron las expuestas laderas y se mantuvieron en los abrigados y húmedos valles. La amabilidad climática de estas sierras y sus valles, también fue aprovechada por la fauna, y tras ella por los seres humanos. Como cazadores-recolectores, primero y después como pastores que procurabanlo mejor para sus ganados. El paso de estas gentes por los valles y collados de las Villuercas debió ser muy mesurado y respetuoso siendo muy escasas las huellas quehoy podemos encontrar. Las más señaladas son los monumentos megalíticos que erigieron con los materiales del lugar, integrándoloss con el entorno como si fueran tan naturales y ajeno a la intervención humana, como los lugares en que fueron emplazados, con cálculo y medida para mantener sin daño la original virginidad morfológica de las Villuercas. La gestión y uso armonioso de los recursos económicos de las Villuercas, durante la prehistoria y el neolítico, acabó con la llegada de los pioneros de la minería y metalurgia del cobre. Comenzaron extrayendo elcobre nativo de los yacimientos mas superficiales, valiéndose del fuego y el agua para romper las piedras que contenían los filones. Poco a poco, los escombros y cenizas de su actividad, fueron extendiéndose por las laderas de las sierras. El tamaño de las pedreras fue aumentando según la riqueza y extensión de los filones. Con el tiempo se desarrollaron técnicas y conocimientos que permitían obtener otros minerales como la plata y el plomo además del oro, cobre y estaño que generaron la metalurgia y forja del bronce. Los productos manufacturados artesanalmente, se intercambiaban en un incipiente comercio que podía alcanzar desde la Bretaña francesa hasta Egipto, como demuestra el vaso de bronce y los torques de oro, del Tesoro de Berzocana, encontrándose en el Museo arqueológico del Cairo piezas similares inventariadas con los números 39884 y 39885 (Biblioteca de Prehistoria Hispana . Volumen XIV. “El Bronce Final y el periodo orientalizante en Extremadura” .Martín Almagro Gorbea. Madrid 1977)

Las noticias de  las riquezas mineras de Las Villuercas, como de otras regiones de la peninsula Iberica, fueron despertando la codicia de otros pueblos, que buscaban los beneficios de la explotación de estos recursos terminando por llegar a estas tierra tras los cartagineses, los romanos, que sistematizaron la explotación minera durante siglos, hasta el agotamiento de los filones, excavando los pozos y galerías con la profundidad y longitud que fuera necesario.

En la metalurgia también utilizaron procedimientos novedosos, con los que conseguían rendimientos y leyes mas altos de los metales al  beneficiar los minerales, hasta el extremo de volver a procesar las escorias de antiguas fundiciones y rebuscar en las pedreras, para rescatar los minerales extraídos que no había sido posible beneficiar sin utilizar procesos previos a la fundición, como la “tostación” para obtener el “cobre negro”, por ejemplo, ya libre de sales de azufre, o procesos como los hoy llamados “de cementación” para precipitar el cobre de las aguas de mina de los testeros de tostación de los compuestos sulfatados del cobre, de los que el romano Plinio ya señalaba que los gases que se desprenden causan grandes daños a la vegetación de los terrenos próximos a los lugares donde se efectua la tostación. También nos habla de la caparrosa azul, a la que los romanos llamaban calcanto o “flor de cobre” cuando era natural.

Los romanos merced a sus conocimientos mineros y metalúrgicos fueron los que entre las quemas de monte y las labores mineras con sus consiguientes escombreras, tendidas por las laderas, provocaron una seria regresión de la naturaleza de Las Villuercas. Cuando las sierras fueron esquilmadas de las mas rentables rerervas minerales que habian contenido, comenzaron a recuperar su antigûo aspecto, en la medida en que eran abandonadas y olvidadas por el hombre, pero las heridas que sufrieron malamente se disimulan, hoy en día, tras las cicatrices que forman las pedreras.

En conpensación a tanta piedra descolocada, construyeron los asentamientos de Augustrobriga, en la orilla del Tajo y según oscuras noticias,Cecilia Gemelina en el extremo meridional como homenaje al romano Cecilio Metelo y Gemelina en honor de la legion Gemina que pudo estar vigilando la explotación y riquezas del coto minero que fueron las Villuercas para los romanos.

Las Pedreras “Casqueras” de Cuarcita en Extremadura. Ríos de Oro ….


Hablando con J.M. de sus teorías mineras de las Villuercas llegaba a decir que  no son productos de glaciares antiguos ni meteorizaciones extrañas. Para él era consecuencia de la actividad del hombre… de la minería.

Casi se me ponen lo pelos de punta mientras le escuchaba. Las pedreras siempre me llamaron la atención, a todos nos impresionan apenas te acercas a estas montañas.

Son como los inmensos ríos de piedra que se extienden por todos los riscos de cuarcita de Extremadura en general, y de las Villuercas en particular

Aquí se dan las mas espectaculares dada la magnitud de sus montañas. Actualmente gozan de protección Medioambiental por la Junta de Extremadura.

Siempre vi algo extraño en ellas. No se repartían bajo un patrón natural que pudiera decirnos como se han producido todas ellas.

No parecía que los agentes atmosféricos pudieran realizar ese ingente trabajo de trocear los riscos de manera tan ordenada y partir y repartir las pedazos con leyes distintas a la de la gravedad o lo que pudiera hacer el agua o el hielo en una roca que es de las mas duras del mundo.

Las piedras, mas que caídas parecían tiradas a las torrenteras existentes entre dos riscos, De hecho, en la zona se conocen como casqueras.

Pero cualquier intento de explicación topaba con la dificultad de imaginar un escenario en el que la mano del hombre tuviera algo que ver con ellas dado el número y la extensión de las mismas. No por nada en concreto, supongo que solo por el hecho de estar en Extremadura y en las Villuercas…

La pista minera abrió un camino de investigación apasionante: búsqueda de informaciones, visita a las pedreras y cuevas, observación, estudio…. Varios meses intensísimos que se pueden resumir en varias ideas.

La minería de la cuarcita está ampliamente estudiada en toda España menos en Extremadura. 

Los investigadores concluyeron que al menos desde época romana se han explotado sistemáticamente los riscos de cuarcita. El ejemplo mas claro está en León, en la Explotación Romana de la Sierra de Teleno. Es la mas grande de España, sus cifras son apabullantes: 143km de acueductos, 2 km. de recinto fortificado, 38 Km2 de superficie afectada directamente por los trabajos que se repartieron a lo largo de 400km2. Se daban distintos tipos de minería: desde lavados de arenas, explotaciones en profundidad y lo que mas nos interesa, el desmoche metódico de los riscos de cuarcita.

Buscaban principalmente el oro que había en los cuarzos existente entre las lonchas de cuarcita o adosados a ella. Para ello, rompían la roca con fuego y agua, rescataban los cuarzos que machacaban y lavaban para extraer el oro. Los primeros casi lo hacían a simple vista o mediante procedimientos mecánicos.

En la época de los romanos se avanzaron en los procesos y se sistematizaron los trabajos no solo en los riscos, sino también en las vetas que encontraban el los montes de pizarra próximas a  la cuarcita..

Después de lavarlo lo fundían junto a plomo, salvado de cebada y otros minerales. Cinco días y cinco noches cocía hasta que aparecía el oro separado de la escoria.

Además había otros minerales en las altas cumbres: existían minerales de plata, plomo, hierro y cobre entre los principales.

Los riscos nos han llegado deshechos, Lo huecos están convenientemente vaciados, quedando cuevas y abrigos de un color ocre rojizo. En la bocas de las cuevas todavía se pueden encontrar escorias pseudoférricas.

Las pedreras son los escombros de toda esa actividad minera. Retirados convenientemente del centro de la actividad, el risco, y arrojados normalmente por la torrentera próxima.

Los trabajos llevan a pensar que las primeras pedreras de las Villuercas y las de toda Extremadura son de origen prerromano. Posiblemente sean contemporáneas de las pinturas rupestres que están dibujadas en las mismas cuevas que ellos fabricaron a base de extraer el mineral que las colmaban.

La minería está muy presente en la comarca de las Villuercas. En Logrosán han sido estudiadas explotaciones desde tiempos prehistóricos. Berzocana o Castañar de Ibor cerraron sus últimas minas en la década de los cincuenta…

Las Villuercas son como un Parque Geológico en el que están presentes casi todos los minerales que puedas hallar en España. Por las peculiaridades históricas, también están representadas casi todas las formas de entender la mina desde épocas remotas hasta nuestros días.

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