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Ruta de Fin de Semana en Plasencia. Garganta de los Infiernos, Caparra, Granadilla


Ruta de Fin de Semana en Plasencia

Entre Cerezas y Ambrosías.

Reserva Natural Garganta de los Infiernos. Ciudad de Plasencia – Ruinas romanas de Caparra – Despoblado de Granadilla – Piscina Natural del Ambroz.

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Reserva Natural Garganta de los Infiernos

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Estirar el tiempo parecía imposible, muchas cosas en la agenda y nos vimos abocados a salir casi a la hora de comer del sábado.

La red de autovías de Extremadura nos llevó en volandas hasta nuestro primer objetivo; un paseo por la Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos.

Subiendo desde Plasencia vamos adentrándonos en los muchos argumentos que hacen de éste unos de los lugares más maravillosos de la península. A medida que se cierran las montañas el bosque va espesando en cantidad y volumen de sus ejemplares.

Entre las peñas de granito las encinas lo cubren todo, pero a medida que las sierras toman alturas considerables, va dejando paso al roble que reina hasta las cotas donde la vida es posible..

La Garganta de los Infiernos se sitúa en la pared derecha según subimos el valle, reparten querencias los tres pueblos que disfrutan de la cabecera del Valle del Jerte: Cabezuela del Valle, Jerte y Tornavacas.

De estos lugares parten rutas que dirigen sus pasos hacia la garganta de mas recorrido de cuantas confluyen en el río Jerte: la Garganta de los Infiernos.

Esta a su vez se desdobla en varias: la Garganta Jaranda, la de los Asperones, la del Hornillo, la de los Gavilanes…. presentan largos valles de gran altura con peculiaridades que las diferencian hasta tomar personalidad propia.

En esta nuestra primera visita decidimos realizar la Ruta de los Pilones. Lo hacemos desde el entorno que la Junta de Extremadura ha acondicionado para la recepción de visitantes. Poco antes de la población de Jerte encontramos aparcamientos, caminos, merenderos, campamentos, el Centro de Interpretacion…

Enseguida que nos apartamos de la carretera advertimos que el lugar es especial desde las mismas puertas.

El manto vegetal es espléndido a la par de encantador.  Altísimos robles compiten por la luz con fresnos, alisos y varias clases de olmos.

Todo está como tocado por la gracia de la naturaleza y la intervención humana no hace sino resaltar la belleza de este lugar.

En el Centro de Interpretación vamos tomando conciencia de donde estamos y a donde vamos a caminar.

Tienen numerosas maquetas que recrean los paisajes y ecosistemas típicos de la zona, incluso hay una en las que están reconstruidas parte de una garganta en la que no falta detalle.

La Ruta de los Pilones es la mas típica y sensacional de las que están al alcance de cualquier humano. Son cuarenta y cinco minutos de ida en los que tenemos que andar por estrechas veredas, pistas fabulosas, caminos de piedra; como en un cuento…

El mayor repecho está al principio, luego casi no te enteras que sigues subiendo. Como a media ruta ya es llana casi siempre y cuando empieza a descender  el bullicio del agua nos hace presentir que nos acercamos al destino de la ruta.

Dejamos atrás el ruido de la civilización y la cobertura de los móviles.

El trasiego de gentes por la ruta es interminable, así como el que encontramos en los Pilones. Bañeras gigantes labradas por la fuerza de aguas cristalinas que lo dejan ver todo. El paraje es increíble y el baño refrescante. Tendremos ocasión de hablar despacito de este lugar. Ya solo queda volver sobre nuestras huellas hasta el punto de origen.

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Ciudad de Plasencia

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A la vuelta repusimos fuerzas en el café bar El Refugio, de muy amable trato y disposición. Sendos bocatas reconfortaron el cuerpo hasta la cena que presumíamos sería tarde ya en Plasencia.

El Alojamiento fue un Hostal, junto a la puerta de Berrozana, intramuros. El edificio, como muchos, fue remozado completamente en el interior y aunque ya tienen unos años presenta una  amplia oferta, que atiende todos los gustos y posibilidades con una relación calidad-precio muy interesante. La señora muy atenta.

La noche es un encanto en la ciudad vieja. Con el tráfico y aparcamiento muy restringido; la limpieza, la señalización, la iluminación y el gusto general de todos han convertido a ésta en uno de los referentes turísticos de Extremadura.

Como lo es el trato de sus profesionales, que miman tu paso hasta puntos irreconocibles en otras partes. La cartas en restaurantes me sorprendía por el tipismo y naturalidad de su oferta.

En la mañana del domingo recorrimos muchos de los pasos que habíamos realizado la noche anterior. De día los detalles afloraban en palacios, iglesias, calles… La visita a la Catedral ´Vieja era obligatoria.

Vimos las reliquias de San Fulgencio y Santa Florentina, también las hechuras románico-góticas de este edificio.

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Ruinas de la Ciudad Romana de Caparra

Sin entretenernos mucho corrimos hasta las Ruinas de la Ciudad Romana de Caparra. Deberíamos decir Vettona, ya que aparece entre las más antiguas de Extremadura. Los trabajos que se realizaron en tres años, 2000-2003, dieron para mucho.

Alrededor del Arco del Triunfo que ya todos conocíamos por la fotografías que corren por doquier,  iba apareciendo un espacio prácticamente intacto. Uno tras otro iba tomando forma el pueblo: la calzada principal, el foro con sus tres templos, las termas, el circo…

Supongo que se vieron un poco abrumados ante tanto y tan bueno. Esta experiencia se plasmó en un interesante Centro de Interpretación que la Junta mantiene para visitantes y estudiosos.

Las distintas salas y el audiovisual sirve de buen aperitivo para comprender mejor el paseo entre los restos de las excavaciones.

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Despoblado de Granadilla

Las 14:00 horas nos dieron cuando casi teníamos recorrido todo el entorno.

Un pequeño vistazo, ya que hay para mucho entretenimiento y los guardas se debían al descanso obligado del mediodía.

Nosotros nos acercamos a Zarza de Granadilla para comer en un lugar recomendado. El paisano casi nos empujó al comedor cuando prefiramos disfrutar de la terraza.

Antes de las cuatro de la tarde estábamos en Granadilla. Pueblo abandonado por los planes de regadío de los años cincuenta.

Casi intacto y en permanente renovación por los muchos campamentos que pasan temporadas empeñados en la restauración integral del lugar.

Es como un cuadro pintado por los sueños que casi todos tenemos de lugares idílicos. Las casas están rodeadas por una alta muralla, en un extremo se sitúa un pequeño castillo que hace de lugar fuerte.

Hay una calle principal y otras secundarias. La plaza es de ensueño con sus casas de colores o de grandes piedras de grano.

El entorno parece vivo con ganado en algunas cercas, huertos en otras…

Y todo rodeado por las aguas del embalse de Gabriel y Galán que apenas dejan una loma acceder a la población.

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Ya sólo quedaba un bañito en la primera piscina natural que encontramos en el río Ambroz. Aguas limpias en un entorno perfectamente adecuado al disfrute del ocio…

Volvimos por Monfragüe para no perder el aire rural y a las 8:30 llegamos de nuevo a casa.

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Puente Viejo de Villarta de los Montes. Siberia de Extremadura


El Puente Viejo de Villaharta de los Montes

Una prenda mas que se pagó en el Plan Badajoz. El puente quedó a merced de las aguas del pantano de Cijara.

Gran parte de las historia de Villarta quedó sumergida y sólo en verano, con la espectacular bajada del nivel, podemos acercarnos un poco y repasar los aspectos constructivos de esta obra.

No sabemos cuando se construyó ni quien fue el actor principal de la misma, tuvo que ser en algún momento entre el 1246, en que todavía el Vado de Estimillas es una referencia y 1425 en que aparece el primer documento, que cuenta de las urgentes reparaciones que hay que hacer en el puente.:

.”… Alonso Rodrigues, vallestero de maça del Rey, arrendador de Villarharta… dixo que era menester adobar la puente de Guadiana y luego los dichos Toledanos mandaron al dicho Alonso Rodriguez que lo ficiese adobar, y lo que gastase se le recebiria en cuenta“.

Si fue necesario adobarlo es que ya llevaba construido algún tiempo. De 1377 datan los primeros datos aparecidos hasta el momento de Villaharta. La población tal como la conocemos hoy tendría una íntima relación con el puente, pudiendo haber tenido historias paralelas desde el principio. Por su estilo arquitectónico es gótico o gótico-mudéjar. Mas lo primero que lo segundo. En el lado sur había una cruz de granito en una esbelta columna del mismo material, hoy está a la entrada del pueblo, en el barrido del Santo. Algunos la identifican con el Rollo de la población aunque también puede ser una cruz de término.

150 años van a pasar hasta que se realicen una obras de envergadura sobre el monumento. Por el calado de las mismas se supone un estado penoso:

“En 1563 el edificio se hallaba en ruinas y su transito era peligroso para el ganado. El pueblo de Villarta, a través del vecino R. de Agustina, envío a Felipe II y al Consejo de la Mesta una solicitud de ayuda económica para su reparación. Un primer intento fallido de reparación fue dirigido por los alarifes B. López y J. García, de la Puebla de Guadalupe. Pero al suceder la muerte del primero, y al carecer de recursos para la obra el segundo, la reforma no se produjo.

Los vecinos, a través del Consejo de la Mesta, suplicaron al monarca que diese orden de pregonar nuevamente la obra. Y así sucedió en la Plaza de Zocodover (Toledo) y en las de Talavera, Oropesa y Puente del Arzobispo. La obra se adjudico al maestro de albañilería y cantería, vecino de Toledo,J. Espinosa que la remató en 5.000 ducados de a 375 maravedíes y asumió las condiciones fijadas.

El maestro tuvo que depositar una fianza en Madrid el 27 de mayo de 1574, siendo sus fiadores J. Cordero y el carpintero F. Téllez. Ambos aportaron informes favorables de los renombrados A. de Udías (Alarife) y A. de Benavides (albañil)

En 1578 relatan de la antiguedad del puente “un puente antigua a la dicha media legua de esta villa en el dicho río y que rivera del dicho río no hay huertas ni frutales.”

En 1753 la puente pertenece la tercera parte al Excelentísimo Duque de Béjar, quien percibe anualmente mil quinientos reales de vellón y las otras dos restantes a la Dignidad Arzobispal de la Ciudad de Toledo por las que percibe anualmente tres mil reales de vellón, que juntas componen cuatro mil quinientos reales de vellón.

En 1791 no cambia mucho la cosa. En los Interrogatorios nos cuentan: ” Sobre dicho río en este término hay un puente en el que por el paso se pagan de derechos al Excelentísimo Señor Cardenal Arzobispo de Toledo y al señor de este pueblo, el Duque de Osuna.

De cada carro o carreta cargada treinta y cuatro maravedíes y descargada diez y seis, de cada buey o vaca treinta y cuatro maravedíes, por cada cabeza serril veinticuatro maravedíes,por cada cabeza de gabado de cerda doce,por cada una de cabriocuatro maravedies, por cada caballería mayor cargada ocho y descargada cuatro, por la menor cargada ídem, de cada cabeza de ganado lanar dos maravedíes; de cuyos derechos percibe dos partes según estamos entendidos el Eminentísimo Señor Arzobispo de Toledo y una el señor de este pueblo. Los ganados de vecinos de esta villa y estado son libres de este derecho.

Los Derechos de Pontazgo que se pagaban en 1828 en el puente son: un maravedis de cada cabeza y dos reales por rebaño a los guardas del duque de Bejar de subida y lo mismo de bajada. Idem en dicho puente cobran de cada potrode sobreaño veinte y cuatro maravedis siempre que pasan y un real de cada mamon.

En 1850 el Duque de Osuna y el Arzobispo de Toledo se siguen repartiendo los beneficios como siglos antes.

En 1956 se construye la presa de Cijara. Con su inauguración se empieza a hundir este hito único en España.

Recomiendo la lectura del libro que sobre el Puente de Villarta ha publicado Theófilo, Cronista Oficial de Villarta de los Montes y que no dejeis de ver las impresionantes imágenes, sobre todo las de Arsenio y Miguel Peromingo.

Galerías de Fotos.

Ruta al los restos del Castillo de Villarta de los Montes


Este es un viaje a la búsqueda de las esencias de un pueblo. La Tradición Local lo señala como el lugar donde está escondido el Becerro de Oro. Un mito que se repite en otros lugares y en otras sierras. Sin duda podemos afirmar que si no el Becerro, encontraremos al menos uno de los tesoros históricos mas importantes a esta parte de la Siberia de Extremadura. El Castillo de Villarta.
De la población sale una pista que dirige sus pasos a la Sierra del Castillo. Si haces el camino andando, pregunta por la Senda del Castillo, está en buenas condiciones y te lleva a lo alto por el camino mas directo.
Si vas en coche después de cruzar un hermoso valle empezarás a subir, primero lentamente y luego, en un cruce cogemos la pendiente mas repentina hasta la próxima intersección que nos recomiendan giremos a la derecha para subir a la montaña por la cara sur. Podemos parar y admirar la estrechura del valle, donde se encuentran los restos de impresionantes torres de molinos.
Asegurarte de elegir un terrenos despejado para la ascensión final, la subida es vertiginosa pero apenas es un cuarto de hora de aprentón general de todos los músculos del cuerpo. Enseguida empezamos a coronar el alto.
Los riscos de cuarcita anuncian los primeros restos de paredes de grueso calibre, estamos en la primera o segunda muralla del lado oeste. Pisando montañas de piedras intentamos llegar a la punta de la sierra donde finaliza el muro y gira casi 180º para y volviendo por la vertiente contraria.
Desde este punto tienes las vistas mas hermosas y mas amplias, dominas todas las tierras de tu alrededor de los cuatro puntos cardinales. También los lugares estratégicos; tenemos que imaginar los vados que ya no están y los puertos que ya no se usan, los caminos, las cañadas, los puentes nuevos y el puente viejo si el nivel del pantano lo permite…
Es una lección de geografía que muestra de la manera mas directa; la forma de las tierras de Villarta de los Montes.
Podemos volvernos para recorrer el castillo por el centro, intentando encontrar los restos perdidos de las estancias del castillo, los trozos de muralla y otros vestigios interesantes entre una espesa mata de encinas salpicada de tomillos y jaras.
Todo está por investigar, todo por encontrar, así que con los ojos atentos y la imaginación muy viva.
Salvando los afilados pinchos de los enebros y según la época del año, disfrutando del colorido de las jaras de flores violetas, las retamas y mil flores que ponen bellos colores entre los grises de la cuarcita.
El lado del este está muy bien defendido por una muralla natural de cuarcita de imponentes dimensiones, se aprecian restos de muro encima de muchos de ellos, pero sin duda, la mayor acumulación de restos se da en el lado Oeste, hacia el centro del recinto.
Aquí queda perfectamente dibujado el rastro prácticamente completo de dos murallas que defienden el lado mas débil del castillo.
La superior es mas fuerte y se apoya en muchas afloraciones rocosas para conseguir una gran consistencia. No hay mejores cimientos para sustentarse. Paramos un poco a divisar la población, que desde este ángulo tiene un perfil especial.
Un poco mas adelante llegamos a una esquina del recinto principal. Hay restos de una especie de torre o aljibe de dimensiones considerables.
Junto a ella se encuentran otra serie de construcciones cuadradas que desentrañar.
En esta parte la muralla se cierra hacia el otro lado, donde también se puede seguir el recinto. El grueso calibre de la misma nos ayuda en este recorrido.
Si decidimos continuar hacia las cimas cercanas vamos viendo como los restos siguen, no de manera tan intensa pero con unas densidades muy importantes, tanto como para pensar que pudiera haber otro recinto pegado al principal que acogiera otras edificaciones. También es momento de volver la vista atrás y recrearnos con la majestuosidad de los restos que se amontonan y aún en su ruina, se dejan intuir.
Entre las matas encontramos un pocito de pequeñas dimensiones que en otro tiempo seguro que era mas hondo, cuentan que los pastores se acercaban a beber no hace demasiado tiempo.
Nuevos montones de piedras con una gruesa capa de musgo cubren la mayor parte de los espacios. Algunas paredes quieren simular los anchos de las cercanas murallas del castillo
Parece que no tiene fin, pero nuestra excursión está llegando al punto mas alejado.
Una pequeñina cueva puede ser el colofón para volver nuestros pasos buscando la cara que no hemos visto para bajar la sierra por el lado contrario. Si quedan fuerzas, podemos aventurar mas nuestros pasos y examinar los riscos que puedan esconder los tesoros de nuestras vidas.
El el momento de recrearnos con el valle del Guadiana en un tramo que endereza el pantano pero que muestra entrantes que llevan a los muchos rincones perdidos de la Siberia que queda por descubrir.

De Zuferola a Zorita


De los últimos días de ZUFEROLA.

Del Nacimiento de ZORITA.

 INTRODUCCION, TIERRAS DE TRUJILLO. 1186

Trujillo y toda su tierra lleva ya veintitantos años en manos de cristianos. Quedan casi diez hasta que el último coletazo moro sujete la frontera en el río Tajo treinta y cuatro años más.

Citando la Crónica de la Orden de Alcántara: “Alfonso VIII hizo una gloriosa entrada por sus tierras a la vuelta por Talavera, y pasando el Tajo entró por tierra de Trujillo e hizo grandes daños en la Serena, de allí atravesó hasta cerca de Sevilla, y aunque no dice si ganó Trujillo… Mandó edificar Plasencia y se hizo dueño de todos los pueblos adyacentes, y entre estos fue el de Truxillo. Yo pienso que luego que el Rey dio la vuelta, mandó a don Gómez, maestre del Perero, pusiese en él algunos freyres que estuviesen de guarnición”. La Crónica sigue diciendo…  “muchos años antes del Maestre de quien aquí tratamos hubo Freiles Truxillenses; por ventura su Orden fue incorporada con la de San Julián del Pereiro”… El 21 de Abril y el 8 de Mayo de 1186 el rey Alfonso VIII firma documentos.

Este año de 1187 Pedro Fernández de Castro deja en su testamento: …“a Dios y a la Orden, y a la milicia y hermanos de Santiago, si la muerte me cogiese sin habla y sin hijos, les dono y concedo todos los castillos míos enumerados: Montánchez, y Santa Cruz, y Zuferola, y Cabañas, y Monfragüe, y Solana, y Peña Falcón, les dono y concedo con el mismo pacto que tengo con el señor rey Alfonso y les hago donación de mis heredades, muebles e inmuebles, que en el siglo tengo…”.

Los entendidos, investigadores o estudiosos intuían que Zuferola era la Peña de Zorita…

 ZUFEROLA, ETIMOLOGÍA

El –ola final es un diminutivo típicamente medieval: saviola  es el diminutivo de sabio, Mariola de María…   La raiz Zufer era una incógnita que llevó muchas consultas e interpretaciones varias, hasta que el amigo Oliva, Estudioso del árabe, consultó en su diccionario y traducía como Piedra. Así Zuferola sería Pequeña Piedra. La Peña es de mineral de cuarcita, como los riscos de sus hermanos mayores de la Villuerca, que llegan a alturas de 1600 metros.

En  el Silo de Zorita  se juntan varias rutas importantes: Multitud de caminos cuyos orígenes se pierden con la existencia del hombre: por Herguijuela, antiguamente “La Calzada”,  nos dirigimos a Trujillo y a las culturas del noroeste español; hacia Toledo por Guadalupe; a Córdoba por Madrigalejos: hacia el Sur a Mérida y Sevilla. Especial mención para el cordel por su ir venir continuo de ganados, hoy en desuso.

El espacio desde Silo al viejo castillo de la Peña nos situaría en el solar de la antigua Zujerola. Un valle abierto al Sur: protegido por dos brazos de sierra al resguardo de los malos vientos del norte; soleado en inverno y sobra temprana en los calores veraniegos. Lugar de acogedora presencia donde las condiciones de vida son muy favorables para el asentamiento humano.

En 1.195 otro legajo la vuelve a nombrar: en una concesión de Alfonso VIII al Maestre de la Orden de Trujillo o del Peral; esta vez precisando su pésima situacion: “…los requus de Zuferola”… los restos… “Dono itaque vobis et confirmo villam et castellum quod vocant Albalat, situm in ripa Tagi, castellum quoque quod vocant Sanctam Crucem prope Trugellum, situm in , reliquum vero Zuferola”

ZORITA, ETIMOLOGÍA Y ORÍGENES.

Etimológicamente la palabra Zorita viene de Zurita que significa “paloma que va en avanzada”; naturalmente buscando en ibérico, el castellano no llegó a explicarse sino aludiendo a la tórtola. La simbología de la Paloma llevó a alguno a pensar que el pueblo se originaría por un palomar: desde luego; si buscara en estandartes, banderas o escudos, la Paloma más cercana a nuestra esencia la encontraría entre aquellas que representaron a los primeros cristianos de todos los tiempos. Sobre todo los la época paleocristiana donde multitud de ornamentos religiosos vienen adornados con la mitológica figura del Espíritu Santo.

“Los de la Zurita” representarían fácilmente ese carácter de todos aquellos que a lo largo de la historia han hecho de avanzada de la Fe; sean los primeros cristianos que en época romana hicieron de Mérida la Sede Principal del Cristianismo de España o, seguramente, de los Caballeros de la Orden de Trujillo llamados también del Peral, que fueron protagonistas del penúltimo avance cristiano.

El castillo ya está arruinado y la villa debe correr peor suerte; entonces, los freires se instalan junto a la cañada que viene de Mérida en una iglesia-fortaleza mucho más modesta. La crucería ojival del baptisterio, claramente gótica  y el Peral que la corona corroboran la hipótesis.  Del Peral es también el arroyo que sirve de linde con las tierras de Conquista de la Sierra y Don Teodoro escribe que la Virgen de la Fuente Santa tiene en su mano derecha una Pera, quizás un recuerdo…

El cuadro se completa con la construcción de las primeras casas. La Tradición y la Arqueología se aúnan para señalarlas en el conocido popularmente como “Zorita Viejo” es el barrio que se sitúa de la iglesia y la calle Real hacia el sur y donde todavía podemos recrearnos en algún portal de reminiscencias altomedievales.

En un principio, es posible la coexistencia de ambas entidades, pocos autóctonos apegados a su tierra dando todavía sentido a la ya decadente Zuferola y los nuevos cristianos unos kilómetros mas abajo poniendo la simiente en la futura villa. También es posible que la Zurita existiera ya desde épocas muy anteriores; los primeros cristianos eran considerados gentes marginales y pudiera ser un barrio cristiano situado en el extrarradio de la población, el caso que es en este momento cuando se produce la extinción de la vieja Zujerola o Zuferola.

En 1.196 el integrismo almohade realiza un importante avance y con Trujillo caen todas las posiciones cristianas al Sur del Tajo. Los moros cambian el culto de la iglesia al nuevo orden musulmán y la población bascula definitivamente a la Zurita. Nada volveremos a saber sobre la suerte de la vieja población, la entidad se difumina en el tiempo  y solo algunos destellos señalarán la verdadera dimensión de lo que algún día fue…

El 25 de enero de 1232 los cristianos reconquistan definitivamente Trujillo: ese día la mezquita vuelve a ser iglesia cristiana. El que la parroquia este dedicada al día de la Conversión de San Pablo nos dice que ya existía; hay otras mezquitas del territorio trujillano que son reconvertidas en iglesias con advocación al santoral de tan señalada fecha; la de Zorita, igual que la situada dentro del castillo de Trujillo, sufriría esta mutación.

 REFLEJOS EN EL TIEMPO

Documentación y Arqueología.

Hasta el 17 abril de 1.353 no hay rastros de nada, entonces los documentos empiezan a confirmar lo que la arqueología ya había verificado, el emplazamiento de la vieja Zujerola: un legajo del Archivo de Trujillo trata sobre una  heredad llamada Las Cañadas, la linda así: “con el exido de la Sarça e con el monte de Alcollaryn e por el portechuelo de Çifuruela…”. Todavía hoy se conserva  “el Portezuelo” en la toponimia zoriteña dando nombre a una collada que da paso al emplazamiento de la antigua villa.

Otro del 30 de mayo del mismo año de 1.353 se refiere al castillo: se sigue un procedimiento sobre la reclamación “que ciertas personas hacen del castillo de Çiferuela así como de ciertas dehesas que hay dentro de los mojones del Pizarroso”… por levante el término municipal de Zorita se extiende por un amplio valle ocupado en parte por el pantano de Sierra Brava; tanto el río, como algunos de sus lugares se nombran Pizarroso o similar. La Cartografía del momento actual nos confirman la existencia de “Ciguerela” y el “Portezuelo”, topónimos todavía vivos en la hermosa tradición zoriteña.

El 2 de abril de 1.791 en los Interrogatorios de la Real Audiencia hablando de Zorita nos cuentan: “Cerca de él hay un peñón que llaman del Castillo, siendo tradición haver estado en él el titulado Zuferola y al pie de dicho peñón se advierten muchos cimientos o fragmentos de edificio”. En un mapa de 1.798; se señala entre los importantes el cordel que sube a Garciaz; entre ellos situa “La Peña del Castillo” y la errata antes mencionada “Lujerola”.

En las primeras investigaciones sobre el terreno se aprecian restos de murallas importantes que rodean la Peña por el lado de Levante y entre los riscos se vislumbran claramente varios torreones de defensa. Hay que sumar además La tradición cuando nos habla de leyendas de moros,  de castillos, de tesoros enterrados, de túneles que llevan a todas partes.

Mil historias que, afortunadamente, nos quedan por descubrir…

 Trabajo presentado en los XXVI Coloquios Históricos de Extremadura en 1997.

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