El Espíritu de la Carbonera


EL RESPETO. (I)

 

Corría aquel verano del 88 cuando este pueblo dejaba de bostezar entre apariencias y fachadas. Devociones y tabús caían por su propio peso y a la sociedad de clase le resultaba cada vez más difícil dominar las estructuras. A Dios ya no se llegaba por temor y andábamos más ocupados en la camisa que en la corbata. Toda una generación despertaba de ese sueño de hadas que es la vida; cuando desde la ingenuidad y la inocencia propia de la  infancia nacen los sentimientos más puros y marcamos los nortes básicos de nuestra existencia.

 

Por entonces, la Carbonera dejaba de ser lo que nunca fué para convertirse de la noche a la mañana en la Casa de la Juventud de Trujillo. Allí estábamos todos sin distinción posible, la verdad es que no nos quedaba más narices; era el último reducto vivo de mil batallas libradas ya por muchas generaciones que se quemaron clamando por la renovación de la constumbre en una sociedad que mantenía a rajatabla dogmas que ya nadie nunca más podría justificar. 
 

Rafa se rodeó de personas con cualidades extraordinarias; ese equipo abrió la Carbonera al mundo y todos juntos dimos al lugar un encanto y personalidad irreconocibles por estos lares. Sonaban el Chino y el Último de la fila al unísono cantando Como la cabeza al sombrero; Chawy mantenía el buen rollo a base de alegría, sentimiento y mucha experiencia;  Corne siempre presto y Copito en su eterna sonrisa: respirábamos armonía en libertad sin saber que un Trujillo nuevo estaba creciendo. De momento quedaba frenada en seco la diáspora de trujillanos por la Comarca y un aluvión humano conquistaba la calle García. La primera piedra ya estaba colocada. 
 

El ambiente mejoraba todos los días y las tribus se repartían compartiendo  espacios sin malos rozes: todo lo contrario, la proximidad favoreció la comunicación pero sobre todo y más importante aún si cabe: el Respeto. Uno se ponía donde y como quería, y sólo el prójimo menguaba los vómitos amargos de la vida: cuando ya no podemos mirarnos a la cara sin escupirnos todo puede valer y eso, por nosotros mismos: ni siquiera en el amor o la guerra podemos admitirlo.

 

Dios nos cría y nosotros nos juntamos en cualquier órbita común que seguro compartimos. Sea lo que fuéremos en este mundo de locos; en el espejo pijoteamos al menos un momento buscándonos atractivos, a veces, gritamos vociferando poco menos que cualquier Heavy y cuando vemos como funciona el mundo hasta se nos ponen los pelos de Punky y la carne de Gallina, King un día, Feo al siguiente; tambíen otras veces nos hacen sentir Calaña y casi nunca, podemos ser lo que llevamos dentro.
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  2 comentarios para “El Espíritu de la Carbonera

  1. juana
    5 noviembre, 2007 en 16:43

    COMO SIEMPRE,ME IMPRESIONA YME HACES REFLEXIONAR,GRACIAS POR RECORDAR EL PASADO,…..TITA TRUJI

  2. Alvaro Murillo
    4 diciembre, 2012 en 18:10

    que verda, me ha gustado el comentario.. la carbo fue un sitio especial. con generaciones especiales.. en un mundo distinto que se creaba dia a dia, por sus pasos y no por sus indicaciones.. .. Me gusto vivir esos momentos y realmente me gustaria que otras generaciones pudieran vivir momentos asi. Tb supongo que sus momenstos sera mejores que los mios. no se es una reflexion.
    Gracias por el articulo.

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